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10/04/2017

Artículo de opinión de Josep Soler: El asesor digital, ¿es asesor?

La transformación tecnológica digital, -más que cualquier otro factor-, está y seguirá transformando la industria bancaria y financiera en general.

Artículo de opinión de Josep Soler: El asesor digital, ¿es asesor?
Para la globalidad del sector, el reto que la digitalización y la aparición de las Fintech presenta es de supervivencia. Todo el futuro del sector más o menos "tradicional" dependerá de la capacidad y de la eficiencia con las que responda a empresas innovadoras que están aprovechando las oportunidades tecnológicas para entrar en el mercado, responder adecuadamente a la irrupción de la demanda exclusivamente online y sobre todo para beneficiarse de no tener que amortizar las pesadas estructuras, -cada vez más poco útiles-, de la banca tradicional.

Esta tecnologización o digitalización financiera es inevitable. Ya ha transformado y ha hecho más eficiente la industria financiera hasta ahora, y continuará siendo un factor esencial e inevitable de cambio. Sólo tenemos que observar el comportamiento de la generación de los millenials y entender la inevitable tendencia hacia los servicios digitales.

Una de las actividades, funciones o servicios financieros que recientemente han visto crecer más la competencia digital es el asesoramiento financiero. Y esta competencia de los roboadvisors al asesoramiento personal "humano" surge en unos momentos en los que la demanda y la necesidad de asesoramiento financiero es más importante que nunca para una gran parte de la ciudadanía. Tenemos unas ratios de ahorro insuficientes para contrarrestar el envejecimiento de la población y el consecuente gap de ingresos en la jubilación, -públicos o privados, no importa-; persiste una baja cultura financiera mientras se mantiene la complejidad de los productos y servicios financieros disponibles; aumenta la fragilidad financiera de amplias capas de la población derivada de la crisis y por lo tanto hay que fomentar el ahorro y prevenir el sobre endeudamiento; y finalmente la permanencia de unos tipos de interés en mínimos y la presión desaforada de costes sobre el mermado ahorro; todos son elementos que aumentan la necesidad de consejo y asesoramiento genérico y profesional para acometer el futuro en condiciones.

El asesoramiento digital es un servicio gestionado por algoritmos que se nutren sólo de los datos e información, -siempre sesgados-, que podemos conocer de nosotros mismos. Sin suficiente educación financiera, lo que creemos son nuestras características como ahorradores o inversores, no son sino una aproximación muy simplificada a nuestros objetivos financieros, al horizonte temporal para el que ahorramos y sobre todo a la capacidad que tenemos para asumir caídas de los precios de los activos, es decir la aprensión al riesgo que medirá en qué tipo de inversión podemos colocar los ahorros y el patrimonio. Sin la interacción humana que facilita conocernos, y entender nuestro perfil inversor, el roboadvice no puede ser mucho más que una recomendación de distribución de activos muy simplificada que en ningún caso puede llamarse asesoramiento financiero personal.

En todo caso hay que reconocer que, para amplios segmentos de ahorradores, el roboadvice puede representar una primera orientación, un primer consejo del  que hoy todavía no disponen a través de los servicios financieros tradicionales. El asesoramiento digital tiene capacidad para ampliar y mejorar algunas decisiones primarias de ahorro de los consumidores; tiene también el potencial de mejorar el acceso a los servicios de inversión; puede reducir la actual gap de asesoramiento de determinados segmentos de clientes; y es en definitiva más eficiente en costes para aquellas necesidades financieras menos complejas. Los riesgos, son también notables. Por ejemplo, que se perciban como la solución a cualquier necesidad de recomendación financiera; que el simplón sistema de algoritmos financieros genere problemas de distribución financiera inadecuada y poco protegida por la regulación; y finalmente, que dado el coste importante de atraer clientes, las posibles quiebras de entidades arrastren a clientes sin protección normativa.

Son oportunidades y riesgos del asesoramiento digital. Un servicio financiero que puede cubrir segmentos que difícilmente tienen y podrán tener acceso a asesoramiento personal "humano" pero que no puede, en ningún caso, generar expectativas de sustituirlo. El asesoramiento financiero es fundamentalmente el conocimiento del cliente para ofrecerle una solución adecuada a su verdadero perfil y horizonte. Esto, hoy, no lo puede resolver la interacción entre una máquina y un cliente con baja cultura financiera.

Josep Soler Albertí
Presidente EFPA Europa


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