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26/04/2017

Artículo de opinión por Sendoa Casaña: "¿Compro, vendo....o delego?" en Actualidad de las Empresas Aragonesas

Hace tiempo leí un artículo donde un analista (no recuerdo si de Goldman Sachs, o de JP Morgan) afirmaba con rotundidad que la mente humana no está preparada para operar en bolsa. Dejando a un lado a los trader profesionales, es decir, centrándonos en el 95 % del resto de inversores, hay que aceptar que los sentimientos, opiniones e influencias suelen jugarnos muy malas pasadas.

Artículo de opinión por Sendoa Casaña: '¿Compro, vendo....o delego?' en Actualidad de las Empresas Aragonesas
Por un lado, están las influencias externas: los titulares de prensa más o menos alarmistas, las frases ambiguas del estilo “la subida de la bolsa es insostenible, pero al Ibex le queda cuerda” (que podrían explicar un desenlace posterior tanto alcista como bajista), los comentarios de amigos, vecinos, cuñados, taxistas, etc. Al final, cuando vamos a tomar una decisión de compra o venta sobre un valor, sin querer, nos viene a la mente todo lo que hemos escuchado o leído recientemente sobre él y esto acaba influyendo en nuestra decisión. Hay analistas que afirman que se suele perder más si vas en contra del mercado, por lo que muchas veces nos encontramos haciendo lo mismo que la mayoría, esto es, vendiendo en momentos de pánico (después de una caída pronunciada en tiempo y/o en forma) y comprando en momentos de euforia (quizá cerca de máximos, quizá comprando caro…).
 
Por otro lado están los sentimientos propios que, como humanos que somos, nos acompañan durante toda nuestra vida: miedo a perder lo ganado (lo que provoca que recojamos las ganancias demasiado pronto); dificultad para aceptar decisiones equivocadas (lo que nos lleva a mantener posiciones perdedoras durante mucho tiempo, a veces casi indefinidamente, hasta que se recupera...y vendemos justo después para “quedarnos en paz”); fantasear con lo que compraremos con unas ganancias latentes no realizadas; sensación de que “el mercado va a por mí”....etc.
 
Después de muchos años como inversor en bolsa, un amigo mío se dio cuenta de que sin un método fiable y profesional, las ganancias que obtienes se convierten en un préstamo que te hace el mercado....y que acabas devolviendo con intereses. Y es que cuando tomas malas decisiones, lo peor que te puede suceder es que te salgan bien....pues volverás a cometer los mismos errores con resultados catastróficos. He conocido a inversores con un método que consistía en comprar el valor que más ha caído hoy, pensando en que mañana se recuperará. Desde luego, a veces sale bien, pero el balance final a largo plazo era más que discutible.
 
Llegados a este punto, uno recupera el dilema planteado en el título de este artículo para preguntarse si tengo o no tengo la formación suficiente para operar en bolsa; si tengo un método u opero por sensaciones “sobre la marcha”; si me dejo influir por experiencias pasadas sobre el valor “x”; si tengo tiempo suficiente para dedicar a una actividad tan compleja, etc. En muchas ocasiones no tenemos claro ni cuantificado el objetivo, y mezclamos decisiones de corto y de largo plazo con fatales consecuencias.
 
Por eso es fundamental ponernos en manos de profesionales que velen por nuestros intereses, para que nos aconsejen y ayuden con nuestro método. Profesionales en quienes incluso podamos delegar la gestión de una parte de nuestro patrimonio. Obviando la importancia de escoger adecuadamente a ese profesional (agente o entidad), debemos tener en cuenta que su trabajo consiste precisamente en eso, en aconsejar y/o gestionar. Y que para ese desempeño cuentan con el tiempo, los conocimientos, las herramientas informáticas y la experiencia necesarias. Nada nos garantiza el éxito, desde luego, pero hacer las cosas bien aumenta las posibilidades.
 
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Sendoa Casaña
Asociado EFA nº9643