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19/05/2017

Artículo por Andrea Carreras-Candi en Banca Privada: "Las líneas maestras para el mejor asesoramiento"

La cualificación, la formación continua, la experiencia profesional y el cumplimiento de un estricto código ético serán las líneas maestras que marquen el camino del asesoramiento en el futuro y la nueva relación entre las entidades y sus clientes, una vez entre en vigor la normativa MiFID II, a partir de enero del año que viene.

Artículo por Andrea Carreras-Candi en Banca Privada: 'Las líneas maestras para el mejor asesoramiento'
En todo este proceso de adaptación a la nueva regulación comunitaria, los reguladores, los profesionales y el resto de actores involucrados en el sector han realizado un esfuerzo encomiable para alcanzar la mejor propuesta y sentar las bases para asegurar la protección final del inversor.
MiFID II también pone el foco en un mayor control sobre productos ya que proveerá de una mayor capacidad para que los supervisores prohíban ciertos productos o actividades financieras y, en caso contrario, impongan sanciones, y reescribirá el concepto de asesoramiento, que será entendido a partir de ahora como la prestación de recomendaciones personalizadas al cliente. ¿Qué quiere decir esto? Que deberá cumplir unos exigentes requisitos para ser considerado independiente. Por una parte, evaluar una gama suficiente de instrumentos financieros disponibles en el mercado y que la oferta sea suficientemente diversificada y, por otro lado, que no se limiten a instrumentos emitidos por la propia empresa de servicios de inversión.

Estos son aspectos fundamentales pero, volviendo al ámbito de la formación de las redes comerciales de las entidades, y a falta de un dictamen definitivo, la propuesta de Guía Técnica publicada recientemente por CNMV es flexible y proporcional, y deja un amplio margen para las entidades, en su obligación por asegurar los conocimientos y competencias de su personal. No obstante, el regulador ha fijado criterios exigentes para las cualificaciones y la obligación de formación. De este modo, la certificación de esa cualificación y las actualizaciones posteriores,  vía formación continua, exigidas por el regulador, harán muy difícil implementar soluciones fáciles, que se queden a medio camino, puesto que se pedirán amplios informes para justificar que se cumplen los requerimientos, en caso de que se opte por la formación, que van a hacer muy difícil implementar soluciones “fáciles”, que se queden a medio camino. 

Lo cierto es que esta Guía Técnica es el vehículo perfecto para sentar las bases que logren un avance importante en beneficio de clientes e inversores, pero también para los profesionales y las entidades, y para un sector, que en su globalidad, está deseando recuperar la reputación y generar confianza en todos los clientes. 

Es indudable que el esfuerzo que exigirá cumplir todos los requerimientos planteados por la autoridad europea ESMA, y que la CNMV está encargada de transponer en España, será ingente. Las entidades porque tienen que adaptar sus estructuras a los diferentes ámbitos de actuación de MiFID II, y los propios profesionales porque tendrán que realizar un esfuerzo ‘extra’ a su carga de trabajo habitual para actualizar completamente sus conocimientos. Algo a lo que, por otra parte, ya están acostumbrados una gran mayoría de los asesores que llevan muchos años comprometidos con el mejor servicio, a través de una actualización constante de sus conocimientos, adaptados a las necesidades de cada cliente.  

Ese esfuerzo de autorregulación tendrá una recompensa en forma de clientes cada vez más satisfechos, que valorarán esa atención personalizada de profesionales comprometidos.  
No duden ni un segundo de que la formación será el salvoconducto adecuado para alcanzar un nuevo tiempo en el sector del asesoramiento financiero. Confianza y profesionalidad tienen que ser los ingredientes principales para el futuro de la profesión.


Andrea Carreras-Candi.
Directora de EFPA España