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09/03/2016

Artículo por Emilio López Carbajal: "Oro parece, ¿rentable es?"

Estamos viviendo unos años que pasarán a la historia de los mercados. La lógica financiera se está invirtiendo. La renta variable no consigue mantener rentabilidades atractivas que compensen el riesgo. La renta fija, en la mayoría de los casos, consigue tipos reales negativos. Luego, ¿qué hacemos con el dinero de nuestros clientes? Desde hace algo más de un año mi consejo hacia los clientes ha sido ir reduciendo su exposición a renta variable a favor de inversiones en renta fija a interés compuesto y en Oro. Tengo que decir que no resultó nada fácil y mucho menos en un momento en el que la bolsa parecía aún rentable. Entonces, ¿qué me llevó a asesorar así a mis clientes?, y, claro está, haber perdido a muchos de ellos por pensar que estaba loco. Tengo que decir que desde comienzos de enero, muchos de ellos, han vuelto a trabajar conmigo.

Artículo por Emilio López Carbajal: 'Oro parece, ¿rentable es?'
Estamos viviendo unos años que pasarán a la historia de los mercados. La lógica financiera se está invirtiendo. La renta variable no consigue mantener rentabilidades atractivas que compensen el riesgo. La renta fija, en la mayoría de los casos, consigue tipos reales negativos. Luego, ¿qué hacemos con el dinero de nuestros clientes?

Desde hace algo más de un año mi consejo hacia los clientes ha sido ir reduciendo su exposición a renta variable a favor de inversiones en renta fija a interés compuesto y en Oro. Tengo que decir que no resultó nada fácil y mucho menos en un momento en el que la bolsa parecía aún rentable. Entonces, ¿qué me llevó a asesorar así a mis clientes?, y, claro está, haber perdido a muchos de ellos por pensar que estaba loco. Tengo que decir que desde comienzos de enero, muchos de ellos, han vuelto a trabajar conmigo.

En primer lugar, los movimientos seculares de la bolsa. Si observas la evolución histórica de las bolsas apreciarás los movimientos seculares a largo plazo. Suelen ser períodos de 17 a 20 años en los que se alternan ciclos alcistas y bajistas. El último ciclo secular alcista terminó en el año 2000 con la crisis de las puntocom. Luego si la historia se repite, y estoy convencido que así será, aun nos quedarían de 1 a 4 años en el ciclo secular bajista.

En segundo lugar, la desaceleración China y la previsible crisis de las economías emergentes con América Latina liderando el proceso. Desde que comenzara la crisis en el 2008 tanto China como las emergentes fueron un maná recurrente de rentabilidad que los asesores financieros supimos muy bien utilizar y explotar. A día de hoy lejos de ser un maná de rentabilidad parece un problema próximo y cada vez más real.

En tercer lugar, el papel de los Bancos Centrales está haciendo que los mercados se conviertan en zombis en busca de su dosis en forma de QE o bajada de tipos. La recurrencia de las políticas extraordinarias, por parte de los Bancos Centrales, nos está conduciendo a un escenario de tipos reales negativos y exceso de liquidez que provocará la formación de burbujas.

Estas fueron las tres principales razones que me llevaron a finales del 2014 a replantear la inversión de mis clientes. En aquel momento recuerdo que dediqué bastante tiempo en sentarme uno a uno con mis clientes y explicarles la situación. Tratándoles de hacer ver que era mejor buscar otro tipo de rentabilidades (renta fija a interés compuesto) o valores refugio como el Oro. No creáis que fue tarea fácil y me costó algún que otro disgusto.

Por si fuera poco, a todo esto debemos de añadir la caída del precio del petróleo hasta niveles, para muchos, impensables hace pocos meses. Macroeconómicamente es difícil imaginar un mundo con un precio del barril por debajo de los 30 dólares sin que esto suponga estragos en ciertas economías y/o industrias. Así que podríamos añadir esta como la cuarta y última razón.

Luego, en un mundo globalizado como el actual, en los últimos años de un ciclo secular bajista, con tipos reales negativos y una inminente crisis de las emergentes considero que lo más sensato en estos momentos es hacer ver a nuestros clientes que el objetivo en el corto-medio plazo no tiene que ser tanto la rentabilidad sino la no pérdida de rentabilidad.
Dicho esto, considero el Oro como una inversión que tiene mucho que decir durante el 2016 y, por qué no, en el medio plazo. Si la lógica se impone, y todo parece que sí, esta vez existirán muy pocas alternativas de inversión por lo que el Oro será una buena carta para nuestros clientes.