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27/09/2017

Artículo por Pablo J. Domínguez en Banca Privada: ¿Dónde quiere ir?

Este verano una pregunta muy repetida en reuniones de familiares y amigos ha sido ¿y dónde invertir hoy? ¿cuál es la mejor inversión ahora?. Artículo del asociado Pablo J. Domínguez, publicado en la edición de este mes del suplemento 'Banca Privada', de la revista 'Inversión'.

Artículo por Pablo J. Domínguez en Banca Privada: ¿Dónde quiere ir?
Las subidas de los últimos años de las bolsas mundiales ha calado hondo en muchos ahorradores que la han visto desde fuera y ahora, que desean participar, leen que está cara, peligro de burbuja etc.

En renta fija la situación no ha sido muy diferente, donde tras años de ganancias la sobrevaloración de muchos segmentos de la misma es aún mayor. Y si le añadimos el debate de gestión activa pasiva, la confusión aumenta todavía más.

Y todo en un contexto donde el depósito ha fallecido hasta nueva orden por los ultrabajos tipos del BCE, que en su represión financiera iniciada hace unos años han empujado al ahorrador a convertirse en inversor. Por lo que así, a primera vista, no parece fácil la respuesta de cuál es hoy la mejor inversión ni dónde hay oportunidades de inversión.

Sin embargo hoy sí que hay una inversión que puede ser la mejor que un inversor haga en su vida, con la ventaja de que puede hacerla cada año de manera regular, está exenta de burbujas, pérdidas y no dependen del BCE.

Y esta inversión es tan sencilla y poco común que sorprende que no sea habitual en todo inversor que tenga ahorros : se trata de determinar los objetivos financieros de uno mismo y su familia, ¿qué quiero conseguir con este dinero y qué necesidades tengo y/o tendré que cubrir con mis ahorros presentes y futuros? Invertir sin sentarse antes a planificar para qué se invierte y qué objetivos se quieren conseguir con esa inversión es como viajar sin conocer el destino. Al igual que lo primero que hacemos cuando planificamos un viaje es fijar el destino y después la forma de transporte más adecuada para llegar en función de nuestras posibilidades y gustos, en una planificación financiera deberá centrar la atención en qué desea conseguir, ponerle un nombre al objetivo y asignarle un horizonte temporal para su consecución. La tarea de determinación de los objetivos en una planificación financiera de una familia es el verdadero benchmark para el inversor, el índice de referencia que nos marca si nos estamos acercando o separando a la consecución de los mismos.

Una vez determinados, podremos estudiar el cómo llegar, qué tipo de inversión nos permite conseguir dichos objetivos en función de nuestros parámetros objetivos de edad, situación familiar, laboral, de alojamiento, perfil de riesgo... A estas circunstancias personales deberemos de añadirle otras más subjetivas y emocionales como son nuestros sesgos de conducta(aversión a las pérdidas, exceso de confianza, sesgo de confirmación, anclaje, efecto manada...). 

Y el pilar fundamental que cohesiona objetivos e inversiones es el método,plan y/o estrategia que usaremos para llegar a ellos: el “cómo” llega a determinar el verdadero éxito en una inversión más que la propia inversión. Lo llamaremos nuestro plan de acción.

Solamente cuando hemos dado estos pasos, podemos estudiar qué inversión se adecua mejor al binomio inversor-objetivos.

Por tanto, igual que si preguntamos cuál es el mejor medio de transporte para llegar a los sitios,la respuesta es depende,a la hora de invertir nuestro dinero es idéntico: depende de qué queramos, de qué necesitemos y cuándo, y así podremos determinar cuál es la mejor opción y de qué forma hacerla (estrategia). Priorizar antes de hacer cualquier inversión de nuestros ahorros a dónde queremos ir y qué queremos conseguir es la mejor inversión siempre, independientemente de cómo esté la bolsa, los tipos de interés o de si el descerebrado presidente de Corea del Norte tira un misil.

Aquí no hay debates, sobrevaloraciones ni crisis, sino sueños, planes y deseos presentes y futuros.

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