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21/04/2017

Artículo por Simón Pérez en Banca Privada: "La diversificación y el máximo personal por inversión"

¿Por qué diversificar? La diversificación es uno de los principales elementos de decisión en la creación de carteras y en la gestión de patrimonios, los asesores y los clientes la mencionan y en menor medida la entienden. Con esta introducción Simón Pérez, asociado a EFPA España, inicia su artículo en el 'El Consejo del Asesor' de este mes del suplemento 'Banca Privada' de la revista Inversión.

Artículo por Simón Pérez en Banca Privada: 'La diversificación y el máximo personal por inversión'
La diversificación es el repartir y tener nuestras inversiones expuestas a diferentes activos, y por lo tanto a diferentes fuentes de riesgo y de rentabilidad.

La diversificación no aumenta la rentabilidad sino que reduce el riesgo manteniendo una rentabilidad más o menos constante. Por ejemplo si en lugar de poner todo un patrimonio a plazo fijo en nuestra entidad de cabecera al 4% lo distribuimos entre 4 entidades en depósitos también remunerados al 4%, la rentabilidad se mantiene constante en el 4% pero los riesgos ahora se han distribuido entre varias entidades.

La diversificación tiene por lo tanto un efecto muy fuerte en sus primeros pasos, pero cada vez que la empleamos pierde algo de fuerza. Imaginemos una de esas espadas de luz de Star Wars, pero cada vez que es utilizada pierde algo de brillo.

Retomando el ejemplo de los depósitos, si en lugar de en 4 se reparte la inversión en 8 depósitos, el riesgo baja pero menos que proporcionalmente, y si de 8 pasamos a 10, apenas se nota el efecto.

Si lo ejemplificamos con una cartera del Ibex, si tenemos todo el patrimonio en Telefónica y pasamos a tener también Santander y Repsol el riesgo de la cartera se reduce notablemente. Pero si a eso añadimos BBVA y AENA el riesgo baja pero cada vez baja menos.

¿Hasta dónde diversificar como máximo?

Diversificar en exceso, conceptualmente desde el lado del riesgo llega un punto que no aporta valor e incluso puede generar una menor rentabilidad por aumento de comisiones o por lo que conocemos como “pérdida de brillo de las estrellas de nuestra cartera”, es decir mucha diversificación inutiliza o reduce el impacto de la selección de activos en nuestra cartera.

Retomando el ejemplo del Ibex 35, el “diversificador perfecto” acabaría por invertir en las 35 del Ibex y en ese caso hubiéramos acabado antes comprando un futuro o ETF del propio índice. En ese caso el riesgo sistémico, que no se elimina diversificando, será el de nuestra cartera.

Según los estudiosos de las más prestigiosas universidades, la diversificación empieza a ser inútil a partir de 30 activos, y prácticamente del todo en más de 100.

¿Cuánto diversificar como mínimo?

En este punto diríamos que carteras de acciones o de renta fija directa exclusivamente, en nuestra opinión deberían componerse de al menos 20 acciones o 20 bonos, preferiblemente entre 30 y 100.

En carteras de IICs o ETFs con unos 10 activos, entre 5 y 20, estaríamos suficientemente diversificados, puesto que dentro del vehículo ya encontramos diversificación.

Si mantenemos una cartera multiactivos podríamos tener 10 de cada uno de los tipos mencionados.

Debemos tener en cuenta que una cartera de 30 activos a igual peso, si un activo quiebra tendremos un -3.33% de pérdida, que entendemos es recuperable en un año con el resto de activos.

Máximo personal por inversión

Si concentrásemos el 50% de nuestra cartera en 1 activo, y este por lo que sea hace default, si quiebra, solo tendremos media cartera con la que deberíamos ganar un 100% para recuperar su totalidad.

Hemos conocido casos de clientes donde su asesor por ejemplo mantenía todo un patrimonio recién heredado de 5 Millones de Euros en un fondo de inversión inmobiliario, los clientes al cabo de 2 años habían perdido la mitad y tenían además de las restricciones habituales de liquidez en estos productos, como son los reembolsos trimestrales, un bloqueo extraordinario en el la posibilidad de realizar dichos reembolsos.

Si las SICAV; el patito feo del sector financiero, no pueden concentrar, según la normativa de la CNMV, más del 15% de su inversión en un activo, la ley de protección del inversor retail o minorista en lugar del inversor institucional debería exigir este límite también a los asesores en relación a las carteras de clientes particulares.

No utilicemos más del 15% de nuestro dinero en ninguna inversión, respetemos siempre este límite que hemos querido llamar Máximo Personal por Inversión. Aunque estemos ante la mejor inversión posible, busquemos al menos las 9 siguientes.
 

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