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16/05/2017

Opinión de Karim Zouhdi en el 'Diari de Tarragona': "Tecnología para fomentar el ahorro"

Durante el inicio de este siglo hemos sido testigos de la creación de muchas aplicaciones para móviles y tabletas que han cambiado nuestras vidas.

Opinión de Karim Zouhdi en el 'Diari de Tarragona': 'Tecnología para fomentar el ahorro'
Se trata de un proceso sin vuelta atrás. Y en lo que respecta a la industria financiera ha experimentado una transformación significativa en los últimos años y la tecnología es una de las impulsoras de este cambio, pero su relevancia es aún mayor debido a la interacción con otros sectores. Sus implicaciones son diversas en el sector financiero, por ejemplo, al reducir los costes de intermediación, facilitar el acceso a los servicios financieros y contribuyendo a la creciente demanda de asesoramiento para hacer frente a la preocupación de nuestra sociedad sobre el futuro de las pensiones, por la disminución de la capacidad de ahorro, amenazada por el  escenario actual de tipos de interés cero, etc.


En este escenario, el uso de las fintech nos ayudará a mejorar el sector financiero. La tecnología ya forma parte de nuestras vidas y, desde el punto de vista de los asesores financieros, estas nuevas herramientas ayudan a facilitar un mejor servicio a nuestros clientes. Los asesores seremos mejores profesionales gracias a las nuevas tecnologías. Es un cambio es inevitable que nos permitirá trabajar mejor y más rápido.


Pero hoy sólo vemos el embrión de lo que puede convertirse en el asesoramiento automatizado. De momento, ya vemos cómo las entidades financieras están invirtiendo muchos recursos en la gestión de grandes volúmenes de datos y otros análisis avanzados, es decir, el Big Data. Buen ejemplo son los roboadvisors, asesores automatizados que han llegado para quedarse, aunque no son todos iguales. Cada uno persigue un modelo de negocio diferente, aunque ofreciendo una amplia gama de servicios. Es importante tener en cuenta que los servicios de asesores automatizados deben estar sujetos a los mismos requisitos regulatorios que los servicios tradicionales de asesoramiento financiero. Resulta fundamental que, tanto el asesoramiento digital como el tradicional, estén regidos por la misma normativa.


La necesidad de asesoramiento financiero de calidad es hoy mayor que nunca, ya que los ahorradores hacemos frente a nuevos retos: el aumento de la longevidad, la incertidumbre por los ingresos disponibles para la jubilación, la falta de compromiso, en general, de nuestra sociedad con respecto a las finanzas familiares y el difícil acceso al asesoramiento de calidad.


No obstante, creo que hay elementos del asesoramiento tradicional como la planificación integral financiera, la jubilación personalizada y el asesoramiento fiscal que un algoritmo es poco probable que sea capaz de reemplazar. Además, diversos estudios como el de Celent Research señalan que muchos inversores minoristas no están del todo cómodos con el hecho de confiar todos sus ahorros a un algoritmo y consideran que aún necesitan ir de la mano de los “asesores humanos”. Y es que no debemos olvidar que estamos hablando del dinero de la gente. Necesitamos, sin duda, proteger los ahorros de nuestros clientes porque un mal asesoramiento puede arruinar la vida de una persona y, los que nos dedicamos profesionalmente a la gestión de patrimonios, somos muy conscientes de nuestra responsabilidad. Creo que no podemos seguir adelante hasta que no estemos seguros de que el algoritmo que ejecuta el asesor digital sea una herramienta tan segura como el asesor tradicional.


La reputación de la industria bancaria se encuentra hoy en su nivel más bajo. Se trata de un sector clave en nuestra sociedad y, para mejorarlo, tenemos que recuperar la confianza de los clientes. El papel y la responsabilidad de los asesores para revertir esta situación es fundamental.


A todo esto, hay que tener en cuenta el surgimiento de los Millennials, un segmento que, a diferencia de sus predecesores, está tomando decisiones financieras a una edad más temprana. Este hecho nos obliga a ser más atentos que nunca y a trabajar fuerte para mejorar la cultura financiera de nuestra sociedad. Porque los clientes, de manera inconsciente, pueden obviar información necesaria al algoritmo, y la interacción humana permitirá detectar esta discrepancia y entender que cada cliente es diferente. Porque las necesidades del cliente pueden cambiar inesperadamente, necesitamos un asesor tradicional para tenerlo en cuenta y poner en práctica los cambios en sus planes de inversión. En definitiva, para detectar los riesgos para los consumidores de tomar decisiones financieras inadecuadas, como resultado de la falta de información o por errores en el algoritmo. No es nada despreciable.



Karim Zouhdi
Director Ejecutivo EFPA