Entrevistas

14/11/2016

Entrevista a Jaime Caruana: "Asistir a encuentros como el de EFPA puede ayudar a tomar el pulso al sector" #EFPAcongress16

¿Ha superado el sistema bancario y financiero la crisis? ¿Qué papel jugarán nuevas figuras como las tecnofinanzas o los robot-asesores? ¿Por qué es importante para los asesores financieros acudir a congresos como el de EFPA?

Entrevista a Jaime Caruana: 'Asistir a encuentros como el de EFPA puede ayudar a tomar el pulso al sector' #EFPAcongress16
¿Ha superado el sistema bancario y financiero la crisis?

En muchos sentidos sí, pero aún quedan vulnerabilidades por solucionar y medidas que tomar.
La crisis nos recordó que el buen funcionamiento del sistema bancario y financiero se basa en la confianza; confianza en un sistema que sea resiliente, fiable e íntegro. Muchas de las reformas reguladoras tras la crisis, especialmente la introducción de Basilea III, están orientadas a reforzar esta confianza. Los avances logrados quedan patentes en los principales indicadores financieros. Los bancos han aumentado sus coeficientes de capital, han reducido su apalancamiento y se han reorientado hacia fuentes de financiación más estables. Se ha puesto mayor énfasis en la gestión de riesgos y el gobierno corporativo. Las mejoras en torno a la divulgación de información deberían ayudar a imponer la disciplina del mercado sobre los bancos.
Aun así, todavía quedan retos por afrontar. Uno clave, especialmente en Europa, es la calidad de los activos de los bancos y sus coeficientes de costes/ingresos obstinadamente altos, que lastran la confianza de los inversores. Otro reto son las perspectivas de rentabilidad de los bancos en la coyuntura actual. En concreto, hay que resolver el problema de los préstamos en mora, afrontar los desafíos legales derivados de faltas de conducta en el pasado, reducir las ineficiencias y el exceso de capacidad, y sortear el entorno de bajas tasas de interés y de curvas de rendimiento planas.

Las autoridades económicas, junto a las prudenciales, pueden apoyar este proceso eliminando impedimentos legales (por ejemplo, reduciendo el periodo necesario para resolver los préstamos en mora) y facilitando la consolidación tan necesaria, también entre países, resistiendo así la tentación de promover «campeones nacionales».

¿Qué cosas han cambiado para siempre y cuáles se han restablecido o lo harán en un futuro?

El sector bancario continúa, sin duda, en transición. No obstante, algo que creo que ha cambiado de forma permanente es la mayor capacidad de absorción de pérdidas como consecuencia de la regulación bancaria, con su nuevo enfoque en múltiples parámetros reguladores. La agenda de reformas reguladoras tras la crisis —que incluye Basilea III y los nuevos requerimientos TLAC, entre otros— está orientada a atajar las principales deficiencias que reveló la crisis en la regulación y en la conducta de los bancos. Cabe señalar que están por decidir algunos aspectos de esta agenda, como el método estándar revisado para el riesgo de crédito y su calibrado final. Pero el enfoque regulador en su conjunto ha cambiado a mejor, incluida la mejora de los marcos de resolución y las infraestructuras de mercado.
¿Qué cambios se revertirán? La historia demuestra que los sistemas financieros son por naturaleza cíclicos y propensos a episodios de excesiva asunción del riesgo. Es improbable que esta tendencia cambie fundamentalmente. Por ejemplo, pese a que los bancos se hayan desapalancado desde la crisis y sean en conjunto más resilientes, ha aumentado la financiación en los mercados de capital, impulsada por los inversores institucionales no bancarios. ¿Es esto algo negativo? No necesariamente, siempre y cuando los riesgos se gestionen adecuadamente. Conservar las mejoras obtenidas con las reformas, en cuanto a resiliencia y fiabilidad, y no dejar que se vuelvan a evaporar supone un reto fundamental para los reguladores y supervisores de cara al futuro.

¿Qué papel jugarán nuevas figuras como las tecnofinanzas o los robot-asesores?
Las tecnofinanzas o «fintech» son un campo muy amplio que engloba una gran diversidad de aspectos. Estas nuevas tecnologías están cambiando la forma en que los bancos y otros intermediarios financieros interactúan entre sí y con sus clientes. Tienen el potencial de reducir los costes de entrada, aumentando la competencia, y de reducir los costes de provisión de servicios financieros, favoreciendo la eficiencia.
Presentan por tanto oportunidades y desafíos. Una pregunta clave es cómo responderán las empresas ya asentadas: ¿se retirarán para ceder terreno a las nuevas, adoptarán las nuevas tecnologías para competir con las nuevas empresas o incluso adquirirlas, o cooperarán con ellas para obtener beneficios mutuos?

La experiencia pasada muestra que el sector financiero siempre encuentra formas de adaptarse a los desafíos que plantean las nuevas tecnologías. Por tanto, confío en que también ahora logre ajustare a esta última ola de fintech. Con todo, creo que esta vez el desafío es mayor, ya que la tecnología está cambiando el comportamiento de los clientes. Satisfacer sus necesidades mejorando la «experiencia del usuario» y la utilización de macrodatos («big data») pueden exigir una mayor transformación por parte del sector. Los supervisores tendrán que seguir de cerca esta evolución y asegurarse de que la innovación se produce de forma segura, tanto para el sector como para los clientes.  

¿Por qué es importante para los asesores financieros acudir a congresos como el de EFPA?

En la coyuntura actual, marcada por un alto grado de incertidumbre, es fundamental que los inversores se formen sus propias opiniones, adopten perspectivas de más largo plazo y no sigan simplemente a la mayoría. El papel del asesor financiero puede ayudar a los inversores a cuestionar las opiniones generalmente aceptadas, estudiar alternativas y finalmente tomar decisiones informadas. En ese sentido, asistir a encuentros como el de la EFPA puede ayudar a tomar el pulso al sector y promover decisiones basadas en un análisis profundo e independiente.