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24/01/2017

Asesoramiento financiero, el momento de ser exigentes

Una de las principales novedades en materia de regulación financiera es la exigencia de que el personal de las entidades financieras cuente con unos conocimientos y experiencia adecuados para poder informar y asesorar a sus clientes sobre los servicios que prestan y los productos que ofrecen.

Asesoramiento financiero, el momento de ser exigentes
Fernando Zunzunegui, coordinador de regulación de EFPA España, publica una tribuna en Funds People:

La creciente complejidad del sector financiero requiere que todos los participantes en el mercado mejoren sus conocimientos en materia financiera. Así se ha puesto de manifiesto con la crisis económica. Sin embargo, esta exigencia no afecta solamente a los clientes, sino también a los propios prestadores de servicios financieros. La continua innovación requiere una actualización permanente de los conocimientos de quienes se dedican a ofrecer y a recomendar los productos financieros.

En respuesta a esta necesidad, una de las principales novedades en materia de regulación financiera es la exigencia de que el personal de las entidades financieras cuente con unos conocimientos y experiencia adecuados para poder informar y asesorar a sus clientes sobre los servicios que prestan y los productos que ofrecen.

Se trata de una exigencia transversal, que afecta a todos los ámbitos del mercado financiero. La obligación queda así establecida en el artículo 25.1 de la Directiva 2014/65/UE sobre Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID II), en el artículo 9 de la Directiva de 2014/17/UE de Crédito Hipotecario y el artículo 10 y el anexo I de la Directiva (UE) 2016/97 sobre Distribución de Seguros (IDD).
 
Por lo que a los mercados de valores respecta, la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, en sus siglas en inglés), publicó el 17 de diciembre de 2015 sus Directrices para la evaluación de los conocimientos y competencias (ESMA/2015/1886), a través de las cuales especificaba las exigencias de la nueva regulación. Según esas directrices, las empresas de servicios de inversión deben garantizar que las personas físicas que prestan asesoramiento o proporcionan información sobre instrumentos financieros, servicios de inversión o servicios auxiliares cuentan con una cualificación adecuada, y conservan y actualizan sus conocimientos y competencias mediante el desarrollo o formación profesional continuado. Además deben contar con registros relativos a los conocimientos y competencias del personal que presta tales servicios a los clientes y garantizar que, cuando un empleado no haya adquirido los conocimientos y competencias necesarios para la prestación de los servicios pertinentes, no pueda prestar tales servicios, salvo que lo haga bajo supervisión durante un plazo no superior a 4 años, una hipótesis ciertamente compleja.

Se trata, por tanto, de una exigencia de experiencia, pero también de conocimientos y competencia. He aquí la principal novedad para España. El personal que actualmente presta servicios de información o asesoramiento en materia de servicios de inversión está obligado a obtener una cualificación profesional que pruebe, mediante la superación de un examen homologado como mejor estándar, que cuenta con los conocimientos adecuados para informar o asesorar a los clientes y asegurar que realiza formación continua.

Leer la Tribuna completa en Funds People