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13/03/2017

Francisco Marín en el Diari de Tarragona: Invertir en tiempos de inflación

El mercado no da tregua. Nos espera una primavera intensa en la que el ahorrador se tiene que preparar bien, a la hora de realizar los cambios pertinentes en su cartera de inversión, que le permitan preservar su capital y obtener la máxima rentabilidad, siempre que el momentum del mercado lo permita.

Francisco Marín en el Diari de Tarragona: Invertir en tiempos de inflación
El repunte de la inflación, la fluctuación en las divisas o el proceso de normalización monetaria iniciado por la Fed el año pasado, y al que se sumará en breve el BCE, son los vectores que impulsarán los próximos movimientos del mercado y que el inversor tendrá que detectar en su radar.

Es cierto que el mercado, a nivel global, ha experimentado un inicio de año prometedor, con el Dow Jones batiendo sus máximos históricos y el Ibex ensayando para asaltar los 10.000 puntos. La predisposición es buena para dejar atrás los fantasmas que aparecieron el año pasado, tras el triunfo del brexit o la sorprendente victoria de Donald Trump en las elecciones de EEUU. Pasado el susto inicial, sin duda, los mercados afrontan el futuro en una posición de cierta estabilidad, con el cinturón bien apretado ante las pronunciadas curvas que se nos presentan en los próximos meses, con la vista puesta en las elecciones en Holanda, Francia y Alemania.

En todo caso, parece que el optimismo moderado está justificado ante la mejora del entorno macroeconómico, las expectativas al alza en la revisión de los resultados empresariales y el gradual abandono de las políticas monetarias expansivas. Un cóctel que nos puede ofrecer algunas oportunidades interesantes de inversión en los próximos meses.
En todo este escenario, parece que tendremos un invitado esperado, que puede poner todo patas arriba: la inflación, que ha empezado a repuntar después de un periodo demasiado largo de políticas expansivas que nunca antes habíamos vivido. La Fed ha iniciado una senda alcista que parece que se acelerará este año. La retirada de estímulos provocó un sismo en el mercado de bonos el año pasado y los inversores ya están empezando a notar una cierta preocupación sobre sus posiciones en carteras de renta fija.  

Ante un momento radicalmente distinto, los inversores muestran un interés por estrategias con menores vencimientos, más atractivas cuando asoma la preocupación por el impacto que tendrán las futuras subidas de tipos en los mercados de renta fija. Teniendo en cuenta que las perspectivas de inflación sitúan el crecimiento del precio del dinero en el entorno del 2% para este año, a bote pronto, ese entorno inflacionista abre el apetito por la renta variable frente a la renta fija, que se convirtió durante muchos años en un refugio seguro para inversores que buscaban proteger sus inversiones, sacrificando la rentabilidad en favor de una cierta seguridad.

El incremento de los ingresos de las compañías y los dividendos que aportan a los fondos de renta variable hacen que la inversión en Bolsa pueda ofrecer una suculenta rentabilidad en los próximos meses. Y, sin duda, el fondo de inversión, con interesantes ventajas fiscales, puede ser el mejor instrumento a través del que llevar a cabo estas inversiones. Sin duda, los sectores cíclicos siempre son los que mejores expectativas de crecimiento suelen mostrar en un entorno de mejora general de la economía. Por la parte de la renta fija, también pueden existir oportunidades en los bonos referenciados a una estrategia de duración corta o los que están ligados a la inflación.
Todas estas son recomendaciones muy genéricas que simplemente tratan de poner en la pista de cuál puede ser la mejor estrategia para la gestión de nuestras carteras de inversión. Si algo nos ha enseñado el mercado en los últimos años es que siempre existen oportunidades de inversión, incluso en el peor escenario, para tratar de sacar el mayor partido posible a nuestras inversiones.

La clave del éxito reside en trazar una estrategia de inversión en la que tengamos en cuenta todos estos condicionantes del mercado y también nuestro perfil de inversión: cuál es el horizonte temporal, intereses particulares, aversión al riesgo, situación familiar...Pero, ¿cómo lo hacemos? Nada más y nada menos que echando mano de un profesional del asesoramiento financiero, cualificado y que cuente con una sólida formación continuada que le permita controlar todos los cambios en los mercados, así como los nuevos productos y servicios a disposición del ahorrador. A la hora de invertir, no hay entorno malo sino una estrategia equivocada.