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30/05/2016

Miguel Ángel Cercas: "Hay un nexo entre ser buena persona y conseguir buenos resultados"

Miguel Ángel Cercas, asesor financiero de EFPA España, explica en su libro "Valores en alza. Tu conducta determina tu inversión" que las virtudes humanas también conducen a invertir con criterio propio y que hay un nexo entre los valores que nos hacen buenas personas y la consecución de buenos resultados.

Miguel Ángel Cercas: 'Hay un nexo entre ser buena persona y conseguir buenos resultados'
Miguel Ángel Cercas, asesor financiero de EFPA España, explica en su libro “Valores en alza. Tu conducta determina tu inversión” que las virtudes humanas también conducen a invertir con criterio propio y que hay un nexo entre los valores que nos hacen buenas personas y la consecución de buenos resultados. La presentación del libro tendrá lugar el próximo 9 de junio, a las 20:20 horas en la Fundación Sierra Pambley (Sierra Pambley, 2, 24003 León). Inscríbete aquí .
  • En su libro "Valores en alza" habla de algunos como la templanza y la prudencia, ¿por qué cree que son importantes a la hora de invertir?
Hablo de las cuatro virtudes que históricamente se han considerado las más necesarias para llevar una buena vida. Son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Al ser hábitos de obrar buenos, nos hacen mejores personas y nos ayudan a alcanzar los fines que nos hayamos propuestos. La prudencia nos habla de conocer la realidad, en este caso de qué significa invertir o especular, formular un juicio y actuar en consecuencia. Un inversor prudente sabe qué quiere y pone los medios para alcanzarlo. Primero ha de preguntarse para qué invierto, antes de dónde invierto. Ve la necesidad de hacer una planificación financiera y de analizar la cuestión del tiempo en sus inversiones. Respecto de la templanza, es importante también porque nos ayuda a equilibrar nuestras emociones -y el equilibrio conduce a la diversificación- y nos mantiene alerta de las influencias exteriores, que son muchas. Las virtudes nos conducen a invertir con criterio propio.

  • ¿Es algo que ha aprendido desde su experiencia como asesor financiero?
Yo llevo como asesor financiero desde el 2000, cuando pusimos la oficina de Renta 4 en León. Siempre me he preguntado si podemos hablar de pautas objetivas de comportamientos que nos conduzcan al éxito en nuestra inversión o especulación. Después de analizar el tema, llegué a la conclusión de que las respuestas nos la dieron ya Platón, Aristóteles o Cicerón con sus reflexiones sobre la areté (excelencia). Recientemente, Howard Garner, el padre de las inteligencias múltiples nos aclara que no se puede ser excelente y malas personas. Hay pues un nexo entre ser buena persona –y a eso llevan las virtudes humanas- y conseguir buenos resultados. Si eres prudente, justo, fuerte y templado, te aseguro que te irá mejor que si no lo eres.

  • ¿Cree que los asesores financieros profesionales deben inculcar también estos valores a los inversores?
Sin lugar a dudas. Tantas veces nos hemos centrado en las cuestiones técnicas o en saber interpretar una información financiera, que nos hemos olvidado un poco de que tenemos una persona delante, con sus necesidades, sus aptitudes, sus miedos. Considerar la inversión financiera desde un punto de vista antropológico, no solo técnico. Con este libro trato de mostrar también a los asesores financieros que merece la pena reflexionar sobre su trabajo, para que se planteen si son asesores prudentes, justos, fuertes y templados. Posiblemente alguna luz les dé la lectura del libro. Lo bueno de plantearse estas cuestiones es que te hace mirar las cosas a largo plazo y te centras en las personas, que falta hace en este sistema financiero que nos ha tocado vivir, a veces tan centrado en el corto plazo o en la necesidad de cumplir objetivos. Hablar de estas cuestiones es una manera de entender, para mí, el slow finance.

  • En su libro señala que la conducta de una persona determina su inversión, ¿es importante conocer al cliente antes de recomendarle una inversión?
Es absolutamente vital. Primero que el cliente se conozca a sí mismo, pero también que el asesor dedique tiempo, conversaciones, a conocer al cliente. El asesoramiento es esto, conocimiento en primer lugar de la persona que tienes delante. Si esto no existe, corremos el riesgo de comportarnos como “colocadores” de productos, con lo que desvirtuamos completamente nuestra profesión. Se trata de que los clientes estén invertidos en aquello que se adecúe a sus necesidades, sus tiempos, sus riesgos, su forma de entender el mundo. Por otra parte, con el subtítulo del libro “Tu conducta determina tu inversión”, estoy haciendo hincapié en lo que se llama el “círculo de influencia”: dedicar tiempo a lo que depende de nosotros y podemos ser eficaces. Puedo plantearme ser prudente, porque esto depende de mí. Después, se trata de saber qué significa ser prudente en una inversión o si estoy especulando y de estos temas es de lo que hablo en el libro.

  • ¿Qué aconsejaría ahora mismo a los inversores?
Que dediquen tiempo a conocerse a sí mismos, que se formen, que adquieran criterio propio a la hora de invertir o especular. Es su responsabilidad el invertir y no es sano echar la culpa de todos los males a los demás, a la crisis, a los tipos de interés, a la política monetaria… Desde mi punto de vista, me hago con una frase de Mandela: “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Y esto, es igualmente aplicable a cualquier ámbito de mi vida, también a la inversión.