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30/09/2019

Artículo de Andrea Carreras-Candi en el ‘Diari de Tarragona’: “Asesoramiento para capear la volatilidad”

Hace escasas semanas, el BCE decidía ampliar su política de tipos bajos, con la bajada incluso 10 puntos en el tipo de facilidad de depósitos, los intereses que se aplican a la liquidez que las entidades financieras depositan en el BCE, y una inyección de 20.000 millones en compra neta de activos por un periodo indeterminado.

Artículo de Andrea Carreras-Candi en el ‘Diari de Tarragona’: “Asesoramiento para capear la volatilidad”
Draghi pretende así frenar algunos riesgos que tienen relación con la prolongada incertidumbre, que es resultado de factores geopolíticos, la creciente amenaza del proteccionismo y la vulnerabilidad de los mercados. Pero, además, el organismo europeo, con sus últimos movimientos, reconoce de forma explícita que la situación económica a nivel global se acerca hacia un proceso de final de ciclo, con una desaceleración que ya es más que evidente.

Sin ir más lejos, Alemania cayó un 0,1% en el segundo trimestre y varios organismos empiezan a reducir las previsiones de crecimiento para la economía española, del 2,4% a 2% para 2019, en el caso del Banco de España. Al otro lado del Atlántico, siguiendo esta misma línea, la Fed ha completado dos bajadas de 25 puntos básicos en los tipos de interés, tras una década de una política de recuperación progresiva de los tipos.

A esta coyuntura, con argumentadas dudas sobre el crecimiento que experimentará la economía en los últimos años, se suma la volatilidad que se ha convertido en la verdadera protagonista de los mercados en los últimos tiempos. Tras la desastrosa recta final del año pasado, el primer semestre se comportó sorprendentemente bien en los mercados, aunque el Ibex se deja un 4% en el último año. En definitiva, bandazos que el inversor particular debe tener en cuenta siempre a la hora de tomar cualquier decisión de inversión, con el objetivo puesto en preservar capital en los momentos complicados y encontrar oportunidades de rentabilidad cuando los mercados lo permitan.

No obstante, en la situación actual, con tipos en niveles tan bajos, cabe tener claro que es necesario elevar algo el riesgo si queremos obtener algo de rentabilidad en nuestras inversiones. Sin duda, las decisiones en este ámbito son más complicadas ahora que hace 15 ó 20 años, cuando la renta fija ofrecía la posibilidad de alcanzar rentabilidades del 8-10% que ahora son impensables, con el bono español en casi todos los plazos en negativo.
 

​Ahora, esa rentabilidad solo se alcanza asumiendo determinados riesgos, de ahí que el asesoramiento financiero de calidad adquiera mucha mayor relevancia. 

Un asesor financiero es el mejor encargado en decirnos qué tipo de vehículo de inversión nos puede encajar, según nuestro perfil de riesgo, características e intereses personales, horizonte temporal…El producto perfecto no existe, es el momento de personalizar mucho la recomendación de la mano de un asesor cualificado, para entender si estamos dispuestos a asumir riesgos, si entendemos el producto en cuestión…

No hay ningún producto que debamos descartar de primeras, pero sí hay que conocer al detalle las características y lo que los profesionales denominan el binomio rentabilidad-riesgo. España es un país tradicional de inversión en depósitos, aunque los fondos han ido ganando terreno en los últimos años, gracias a su diversificación y gestión profesional, y de inversión en inmobiliario, donde está una parte importante de la riqueza de los españoles. No obstante, después de la crisis financiera que tanto golpeó a las familias de nuestro país, hay que tener en cuenta que el inmobiliario, como cualquier otro activo, sí tiene riesgos y el precio de los activos puede caer perfectamente y depreciar nuestras inversiones.

En los últimos años, existe un último elemento que el ahorrador debe afrontar. Es una realidad que las pensiones públicas irán menguando, por lo que todo aquel que quiera mantener el poder adquisitivo, cuando deje de trabajar, no tendrá otro remedio que trazar un plan de inversión a través de planes de pensiones, fondos u otros vehículos que permitirán obtener rendimientos, que pueden ser suculentos si se empieza a ahorrar desde muy jóvenes, aprovechando las ventajas del ahorro en el largo plazo, con el interés compuesto como aliado. El asesoramiento financiero y la adecuación del plan de inversión a nuestras características personales son los ingredientes para elaborar la mejor receta del ahorro.  

Andrea Carreras-Candi. Directora de EFPA España