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08/03/2011

Artículo de Joan Pons: ¿Cómo puede un cliente regularizar fiscalmente su patrimonio no declarado?

Diversos factores pueden llevar a los titulares de patrimonios no declarados y ubicados en el extranjero a plantearse su regularización fiscal en España, destacando, entre otros, los siguientes:

Artículo de Joan Pons: ¿Cómo puede un cliente regularizar fiscalmente su patrimonio no declarado?
¿Cómo puede un cliente regularizar fiscalmente su patrimonio no declarado?

Diversos factores pueden llevar a los titulares de patrimonios no declarados y ubicados en el extranjero a plantearse su regularización fiscal en España, destacando, entre otros, los siguientes:
  • La actual lucha institucional contra los paraísos fiscales, impulsada por la OCDE, que está obligando a éstos a iniciar un proceso de flexibilización en el intercambio de información con terceros países. (EJEMPLO: Recientemente  han entrado en vigor los acuerdos de intercambio de información suscritos por España con Andorra y las antiguas Antillas Holandesas, y próximamente lo harán otros como los de Bahamas, Bermudas, San Marino,... Como consecuencia de estos acuerdos, estos territorios dejan de ser paraísos fiscales a efectos españoles).
  • La colaboración existente entre países de la OCDE para luchar contra el fraude. (EJEMPLO: Casos como el intercambio de información iniciado por Francia sobre titulares de cuentas numeradas en la sucursal de HSBC en Suiza fueron portada en la prensa económica española del verano pasado).
  • La recientemente modificada normativa antiblanqueo de capitales (Ley 10/2010), que ha endurecido considerablemente las obligaciones de colaboración de terceros (entidades financieras, notarios, auditores, asesores fiscales,...) con la Administración. (EJEMPLO: Se sanciona con un mínimo de 150.000 euros el incumplimiento de la obligación de comunicar al SEPBLAC cualquier hecho u operación, incluso la mera tentativa, del que exista indicio de que está relacionado con el blanqueo de capitales).
  • La posibilidad creciente de ser inspeccionado, dada la gran capacidad de Hacienda para obtener y tratar información de naturaleza tributaria. (EJEMPLO: El “respeto” actual hacia los billetes de 500 € es el resultado de un plan específico de comprobación de la AEAT).
  • La progresiva ampliación de los tipos delictivos del fraude fiscal y del blanqueo de capitales, castigados con penas económicas y de prisión. (EJEMPLO: En la actualidad, la mera tenencia de patrimonio no declarado puede suponer la comisión de un delito)
  • La dificultad práctica de repatriar estos capitales sin una regularización previa. (EJEMPLOS: Hoy en día no se puede formalizar una escritura pública con contenido económico sin acreditar al Notario el origen de los fondos. Por otro lado, el límite máximo de importación de medios de pago sin comunicación previa es de 10.000 euros por persona).
En el supuesto de que, ante esta situación, una persona física residente fiscal en España decida regularizar su patrimonio no declarado, deberá poder acreditar, básicamente, los siguientes aspectos:
  • En primer lugar, el origen de los fondos, no sólo respecto a cómo se obtuvieron sino en qué fechas y por qué importes. Este dato es muy relevante por un doble motivo: a) por un lado, puede servir para determinar los períodos impositivos que deben ser objeto de regularización (la prescripción de la vía administrativa es de 4 años, mientras que la penal puede ser de 5 ó 10 años); y b) por otro lado, debe servir de acreditación de los valores de adquisición de activos para determinar su tributación cuando sean transmitidos.
  • Y, en segundo lugar, el importe de las rentas (tanto positivas como negativas) obtenidas durante los períodos impositivos que se pretendan regularizar. A estos efectos se deberá analizar muy en particular la calificación fiscal de dichas rentas (recordemos algunos regímenes especiales como el de atribución de rentas o el de transparencia fiscal internacional), así como los posibles gastos e impuestos soportados en el extranjero.
Una vez decidido a regularizar y teniendo acreditados el origen de los fondos y las rentas obtenidas, este contribuyente deberá presentar las declaraciones tributarias que correspondan y pagar, en su caso, las cuotas dejadas de ingresar durante los años no prescritos. Entre los impuestos a regularizar destacan, principalmente, el IRPF, el Impuesto sobre el Patrimonio (hasta el año 2007, inclusive) y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

Junto con las cuotas tributarias, el contribuyente deberá ingresar (sólo cuando resulte cuota a pagar) el interés de demora devengado desde la fecha en que debió tributar (que oscila, en el período 2006 – 2011, entre el 5 % y el 7%), así como un recargo reducido de hasta el 15 %. Pero lo que es realmente importante es que proceder de esta manera voluntaria, sin haber sido requerido previamente por Hacienda, supondrá la no aplicación de sanciones.

Por último, cabe señalar que, además de regularizar ante Hacienda, el contribuyente deberá cumplir con sus obligaciones de información al Banco de España sobre su patrimonio en el extranjero.

Una vez realizada esta regularización, el contribuyente podrá seguir manteniendo ese patrimonio (ya declarado en España) en el extranjero, o bien repatriarlo, sin que cualquiera de las dos alternativas sea constitutiva de infracción. Esto es, habrá dejado de estar fuera de la ley y estará en condiciones de demostrarlo ante una eventual comprobación de las declaraciones complementarias presentadas por parte de Hacienda durante los siguientes 4 años.

Joan Pons Gomar
Abogado economista
European Financial Advisor  (EFA) y Socio de TODA NEL-LO - ABOGADOS Y ASESORES TRIBUTARIOS.