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12/05/2011

Artículo de Juan Francisco Ruano: "Los tipos de interés"

Si echamos la vista atrás y la fijamos con anterioridad al verano de 2.008 y seguimos el proceso remontándonos aún más atrás y nos detenemos a principios del sigo XXI observamos una circunstancia que roza la ingenuidad. Lo realmente preocupante es que ocurrió y obviamente, cuando analizas las circunstancias una vez que han pasado es más sencillo ver los errores.

LOS TIPOS DE INTERÉS…

Si echamos la vista atrás y la fijamos con anterioridad al verano de 2.008 y seguimos el proceso remontándonos aún más atrás y nos detenemos a principios del sigo XXI observamos una circunstancia que roza la ingenuidad. Lo realmente preocupante es que ocurrió y obviamente, cuando analizas las circunstancias una vez que han pasado es más sencillo ver los errores.

En esa época “ingenua” cualquier vivienda, aunque su precio subiese de un día para otro o cualquier bien de lujo parecía al alcance de toda persona que quisiera acceder a un préstamo. Pero la pregunta es ¿se hubieran atrevido los bancos a concederlos cuando observaran a posteriori la deuda acumulada por los prestatarios? Una deuda que iba a superar en muchos casos la renta disponible para pagarla mes a mes.

La entrada de España en la Unión Monetaria Europea en el año 2.000 y el giro del Banco Central Europeo hacia una política monetaria expansiva desde 2.003, inicia un período en el que el tipo básico, es decir, aquél al que éste presta a los bancos se mantiene en el 2%, situándose el Euribor, tipo al que se prestan los bancos entre sí en el mercado interbancario, en el 2,5%. Si tenemos en cuenta la tasa de inflación alrededor del 4% que había en España, el tipo de interés real era prácticamente nulo o incluso negativo.

Esta situación provocó una demanda de créditos desorbitada, la demanda de bienes de consumo duraderos y la inversión en vivienda por parte  de los hogares crecía de forma exponencial, y con ello, la deuda acumulada por las familias crecía a un ritmo muy elevado. Las empresas se endeudaban a un ritmo fuera de lo normal. Los niveles de endeudamiento reflejaban claramente la consecuencia más evidente de los tipos de interés tan bajos. El endeudamiento de las empresas y de los hogares superaba en muchos casos el 60% de la renta disponible, situación de gravedad, e incomprensible, si se hubiese previsto una recesión económica y un incremento de los tipos de interés que iba a asfixiar a muchas familias y empresas.

Comenzaba con posterioridad a esta época “ingenua”, un período de endurecimiento de la política monetaria,  el tipo de interés de referencia se incrementó y el Euribor se acercaba al 6%. Es en esta fase en la que se produce el proceso de asfixia que acaba con muchas empresas, muchos puestos de trabajo y con problemas graves para muchas familias. La crisis económica entra a escena en nuestro país y con ella, el proceso duro de recesión, no olvidemos que el PIB español llegó a caer por encima de los tres puntos porcentuales.
Los excesos de la época de auge comenzaban a pagarse, la morosidad en el sistema financiero aumentaba día a día, los préstamos y créditos fallidos afloran… el mercado interbancario llega a secarse por completo, no se producen préstamos entre entidades…Los problemas de liquidez empezaban a tomar relevancia y no terminaban ahí, se empezaban a ver problemas de solvencia en entidades europeas y norteamericanas. El efecto de la crisis empezaba a ser abrumador.

Se lleva a cabo una de las políticas monetarias expansivas más intensa que jamás se hubiese pensado. El Banco Central Europeo, de forma progresiva, reduce el tipo de interés básico que llega a situarse por período indeterminado en el 1%. Pero claro, indeterminado no significa para siempre y ahí es donde entra la inflación. No podemos olvidar, que el objetivo principal de la política monetaria del Banco Central Europeo es el control de la inflación. Por tanto, el fin del período de los tipos de interés al 1% no lo sabíamos, pero sí sabíamos que ese fin iba a llegar.

Si pasamos a analizar los efectos que se producen cuando se reducen los tipos de interés sobre los resultados de la banca y sobre la economía real, observamos:
  • Sobre los resultados de la banca, un descenso en los tipos de interés hace que se produzcan, a groso modo, un efecto precio, un efecto cantidades y un efecto ajuste. El primero de ellos se produce porque el descenso de los tipos de interés hace que se estreche el margen de intermediación, lo que provoca que los resultados bancarios se vean mermados o sean mucho más difíciles de sostener vía margen de intermediación. El segundo efecto hace referencia a la elasticidad precio, el descenso de los tipos de interés incentiva la inversión, lo que haría que aumentasen los préstamos y los créditos. Aumentando las operaciones crediticias, se puede paliar la reducción de margen de intermediación vía concesión de más operaciones, las comisiones se aplican a muchas más operaciones y se puede conseguir que el margen ordinario aumente. Pero cabe aquí una pregunta, si hay problemas de liquidez ¿cómo aumentamos las operaciones? Es evidente, que este efecto sólo lo pueden conseguir aquéllas entidades financieras que en el momento de más auge hayan actuado dentro de los límites y no tengan, como consecuencia de ello, problemas ahora. El último de los efectos al que llamo composición, se refiere a un ajuste sobre los tipos de créditos y préstamos que se dan, los hipotecarios y los de empresa son los que cobrarían más relevancia.

  • Sobre la economía real,  si analizamos la demanda esperada como agregación del consumo, la inversión, el gasto (como constante) y las exportaciones (como constante). El descenso de los tipos de interés incentivará la inversión de los hogares y de las empresas. Dependiendo de cuáles sean las expectativas de demanda habrá más inversión por parte de las empresas o menos. En la inversión en vivienda es donde más relevante es la influencia del tipo de interés. Los nuevos préstamos hipotecarios concedidos en unas condiciones mucho más ventajosas en cuanto a tipos de interés y aquéllos que ya estaban concedidos e iban referenciados a un tipo de referencia y se revisan a la baja, alivian mucho la renta disponible de los agentes que llevan a cabo la inversión.
En condiciones normales, los efectos anteriormente citados se verían reflejados. Pero en las condiciones especiales que se han dado el efecto que produciría un descenso de los tipos se ve alterado por muchos factores: los problemas de liquidez,  el incremento constante del desempleo, la morosidad bancaria, el riesgo país, la desaparición de empresas y la merma de los resultados empresariales, la incertidumbre de los mercados financieros, caída del PIB, el consumo cae en picado, la crisis inmobiliaria… Las consecuencias de la crisis global han sido numerosas y difícilmente predecibles.

Quiero hacer un análisis de las relaciones entre tipos de interés de las grandes economías mundiales: la Europea y la Norteamericana. Si nos fijamos en las hipótesis de “paridad de intereses” observamos que la política monetaria implementada por el Banco Central tiene un límite. Si hubiese diferencias entre la remuneración del capital financiero de Europa y el Resto del Mundo, el capital iría allá donde mejor remunerado estuviese. La diferencia de tipos de interés se hacen estrechas por este motivo, siendo más alto en aquéllas zonas donde el riesgo inflacionista sea más elevado. ¿Es este el caso de Europa con respecto a EEUU? Las situaciones que se están produciendo dan respuesta a esta pregunta…

Si seguimos analizando el proceso y volvemos a la actualidad, nos encontramos que el momento de incrementar el tipo de interés básico ha llegado. Recientemente, el Banco Central Europeo elevó el tipo de interés básico un cuarto de punto, situándolo en el 1,25%.  Como he mencionado anteriormente, la variable instrumental de la que el Banco Central dispone para el control de la inflación es el tipo de interés de referencia, también denominado interés oficial. El incremento de la inflación provoca que los tipos de interés no puedan mantenerse eternamente a un nivel tan bajo. El objetivo principal es el control de la inflación y los tipos tienen que subir si o sí, si la inflación se eleva. Obviamente, el incremento del precio oficial del dinero, se refleja en el Euribor, que ya está ascendiendo poco a poco. Las condiciones de financiación empiezan de nuevo a cambiar… El alivio, por los tipos tan bajos alcanzados, puede convertirse en una preocupación de los agentes sociales con deuda.

España ha pasado del “mundo del tipo de interés real nulo”, al “mundo de la asfixia por la subida de tipos y el inicio de la crisis” y ha acabado en el “mundo de la incertidumbre total” con una crisis económica sin precedentes en el que cualquier planteamiento de expectativas económicas se viene abajo como un castillo de naipes.

La esperanza es que todo pasa. La ilusión: aprender de los errores y no volver a caer en ellos. La comprobación de la ilusión: en el quinquenio de 2.015 a 2.020. ¿Volverán los errores? ¿Viviremos  sobre-endeudados? ¿O tendremos los pies en el suelo? El período de 2.015 a 2.020 llegará para conocer las respuestas, como ha llegado el período de subida de tipos de interés.