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07/10/2020

Artículo de Santiago Satrústegui: “El asesoramiento como antídoto frente al miedo” (Citywire)

Desde que el ya lejano 31 de enero se confirmaba el primer caso de coronavirus en España, casi un mes después de comenzar a escuchar noticias en relación a los primeros casos confirmados en China, hemos vivido un verdadero proceso de transformación en la sociedad actual que propiciará cambios en el modo y forma de vida que adoptaremos en los próximos años.

Artículo de Santiago Satrústegui: “El asesoramiento como antídoto frente al miedo” (Citywire)
En esos primeros momentos, cuando los españoles empezamos a escuchar las primeras informaciones acerca del virus, nadie podía hacerse ni una ligera idea de que lo íbamos a sufrir en nuestras propias carnes ni de la magnitud de la crisis sanitaria y económica a la que nos íbamos a enfrentar. El fantasma de una nueva crisis financiera ya se ha instalado en todo el mundo, como una consecuencia inevitable de la parálisis en gran parte de la actividad económica, durante casi dos meses, cuya reactivación además será un proceso complicado, que llevará tiempo y que, a buen seguro, se dejará a mucha gente por el camino.  

Todos estos acontecimientos han tenido fiel reflejo en los mercados financieros, hemos asistido a una abrupta caída en el Ibex y el resto de Bolsas del mundo. Ni las actuaciones de los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo, ni la caída del precio del petróleo han logrado compensar el pánico que se ha apoderado de muchos inversores, preocupados por las consecuencias económicas de la propagación del Covid-19. 

En este escenario, donde el ahorrador particular acude preocupado a su entidad, en busca de soluciones para proteger sus ahorros, entra en liza el papel fundamental que juegan los profesionales del asesoramiento financiero, que son los que cuentan con los conocimientos, los recursos y la experiencia para gestionar de la mejor forma las decisiones de los clientes en momento de máxima incertidumbre y volatilidad en los mercados. 

No les quepa ninguna duda de que el asesoramiento financiero será la única forma de minimizar las consecuencias de esta situación, en la que el miedo nos puede empujar a tomar decisiones erróneas. Su papel siempre es importante, pero ahora se antoja como figura imprescindible por su capacidad para hacer recomendaciones adecuadas en cada momento y atemperar esas emociones del cliente. Es tiempo de mantener la calma y también de reivindicar la labor de los asesores cualificados, cuyo empeño por la actualización de sus conocimientos a través de la formación continua se convierte en factor indispensable a la hora de ofrecer el mejor servicio al cliente, justo cuando realmente lo necesita. Sin duda, existe un componente técnico que debe convivir con el emocional, que nunca gestionará una máquina sujeta a un algoritmo determinado, ambos bajo su control. La formación continua del profesional debe demostrar un manejo absoluto de todos los factores que condicionan la evolución de los mercados, para poder orientar al cliente por el camino más adecuado, según su perfil y características personales.

Si realizamos un análisis de todas las variables que se plantean en el momento en el que un cliente decide invertir, desde la regulación hasta la intermediación, lo más importante es el asesoramiento financiero. Los profesionales que desempeñan esta labor comprenden e interpretan las necesidades del cliente y estudiar la solución más acorde a sus intereses, para conseguir que sus objetivos puedan alcanzarse a través de una adecuada utilización de vehículos financieros. La importancia de este proceso se multiplica en situaciones como la actual, donde el asesoramiento de calidad se convierte en el salvoconducto para evitar caer al precipicio.  

El asesoramiento de calidad siempre debe alinearse con los objetivos del cliente, una carrera de fondo en la que solo los mejor aconsejados, pese a todos los obstáculos que se encuentren por el camino, obtendrán los mejores resultados. Y cuando esos obstáculos, en forma de gran cisne negro, aparecen de forma inesperada, los asesores cuentan con el antídoto para saber cómo preservar el capital y, cuando llegue tiempos mejores, para guiar las inversiones de los ahorradores particulares y alcanzar el mejor de los rendimientos.

Santiago Satrústegui. Presidente de EFPA España. 

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