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10/07/2018

Artículo en Banca Privada firmado por Ramón Padilla: “Educar para mejorar el asesoramiento”

Si le preguntamos a un ciudadano de a pie qué es MiFID II, la mayoría no sabrá decirnos a qué nos referimos. Hemos escuchado en reiteradas ocasiones la importancia de que el conjunto general de los ciudadanos tenga cierto nivel de conocimientos financieros, algo absolutamente cierto, pero no tanto que los profesionales encargados de impartir ese conocimiento tengan las herramientas adecuadas para hacerlo.

Artículo en Banca Privada firmado por Ramón Padilla: “Educar para mejorar el asesoramiento”

Es por eso que quizás la discusión a la que deberíamos dar prioridad no sea la evolución de la normativa y su aplicación en las organizaciones, que está bastante bien encaminada, sino centrar el tiro en cuál es la mejor forma de hacer llegar estos conocimientos a personas que estén alejadas de las finanzas. Lo que sí tenemos claro es que trasladar cultura financiera a la mayoría de los particulares generaría una conciencia común sobre el valor de la figura del asesor financiero, y por lo tanto, supondría un estímulo para la aplicación de la normativa entre las diferentes organizaciones.

Sin embargo, esta no es la tónica general y, en muchas ocasiones, pasamos por alto la importancia de la educación financiera.

En bastantes foros y eventos sobre asesoramiento financiero a los que acudo, el debate se suele centrar más en temas que repercuten a la transformación digital, relaciones con el cliente, asesoramiento independiente o no independiente, etc. Todos temas de crucial relevancia y que no debemos dejar a un lado. No obstante, no son muchos los foros sobre asesoramiento que hacen hincapié en qué herramientas, técnicas o metodología tenemos a nuestro alcance para impartir conocimiento financiero a nuestros clientes.

 

Todos hemos tenido algún profesor entusiasta por alguna materia que llegó a contagiarnos su pasión por la disciplina que impartía.


Se trata precisamente de eso, de que los asesores tengan a su alcance los instrumentos necesarios para transmitir, no solo el conocimiento imprescindible para promover la inversión y generar valor sobre el sector, sino que lo hagan de forma que fomenten el interés por las finanzas, el ahorro o la inversión a aquellos que nunca mostraron interés por estos temas, es decir, debemos educar para educar y entusiasmar.
 
 
El creciente interés popular por las oportunidades de inversión que pueden acercar las Fintech,  como pueden ser las monedas virtuales, y el fácil acceso a todo tipo de productos, aumenta la probabilidad de inversiones imprudentes con el consiguiente desconocimiento de los riesgos asumidos. Algo que la experiencia reciente ya nos ha demostrado.

Seguir avanzando en  diferentes planes pedagógicos de educación financiera por parte de todos los organismos relacionados con el sector empieza a tener carácter de urgencia. Es un camino por el que debemos seguir. La industria va un paso por delante y es importante que los profesionales sean conscientes de qué estrategia seguir cuando se sienten frente a un cliente. 

No obstante, es admirable el esfuerzo de las diferentes iniciativas que se están haciendo desde algunas organizaciones en materia de educación financiera. Educar en finanzas es algo que debemos incorporar en nuestro día a día ya que, junto al conocimiento de las herramientas y técnicas adecuadas para llegar mejor al cliente, serán sinónimo de éxito.

Como uno de los organizadores del EFPA Congress, el encuentro bienal de asesoramiento que celebraremos en Sevilla en el mes de octubre, intentaré que se convierta en la mejor oportunidad para ahondar en el fomento de la pedagogía financiera. Asesoramiento y Sevilla siempre son un buen plan, así que invito a todos los profesionales del sector financiero a que vayan apuntando la fecha.


Ramón Padilla
Delegado Territorial del Comité de Servicios a Asociados 
Andalucía Occidental

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