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05/04/2013

Artículo por A.Fco. López Lobo: "La economía española tendrá que recuperarse sin la ayuda del crédito"

No cabe duda de la importancia que tiene la existencia de crédito para el crecimiento de una economía. El crédito es un potenciador de la actividad económica. A través del apalancamiento financiero, el crédito hace que la rentabilidad sobre la inversión se multiplique y anima a los inversores a la vez que empuja a los emprendedores a perseguir sus sueños. Por tanto, no es extraño que a nuestros políticos se les llene la boca pidiendo encarecidamente a las entidades de crédito que abran la mano y den crédito. Pero, de nuevo, o no saben lo que dicen, o nos engañan o, simplemente, como tantas veces, fingen preocupación por un aspecto que no acaban de entender y caen en brazos de la demagogia.

Artículo por A.Fco. López Lobo: 'La economía española tendrá que recuperarse sin la ayuda del crédito'
No cabe duda de la importancia que tiene la existencia de crédito para el crecimiento de una economía. El crédito es un potenciador de la actividad económica. A través del apalancamiento financiero, el crédito hace que la rentabilidad sobre la inversión se multiplique y anima a los inversores a la vez que empuja a los emprendedores a perseguir sus sueños. Por tanto, no es extraño que a nuestros políticos se les llene la boca pidiendo encarecidamente a las entidades de crédito que abran la mano y den crédito. Pero, de nuevo, o no saben lo que dicen, o nos engañan o, simplemente, como tantas veces, fingen preocupación por un aspecto que no acaban de entender y caen en brazos de la demagogia.

Es cierto que las entidades de crédito no están por la labor pero, siendo la concesión de préstamos y créditos una parte fundamental de su negocio, hay que preguntarse por la verdadera razón de esta apatía crediticia.

Por una parte, obviamente la situación económica del país no ayuda a generar la suficiente confianza en la actividad empresarial como para que las entidades abran la mano. Tampoco debemos olvidar que la obligación de la dirección de las entidades es proteger los intereses de sus accionistas y que no los van a poner en peligro por mucho que se lo pidan desde numerosos foros.

Por otro lado, y este aspecto es determinante, el endurecimiento en la regulación de la solvencia del sector que propugnan y que de hecho están llevando a cabo los diferentes órganos político-decisorios, hace imposible la expansión del crédito. Esta es la gran paradoja: las normas que dictan aquellos que no hacen más que pedir a las entidades que den crédito, impiden su expansión. No estoy diciendo que la normativa no sea adecuada, simplemente quiero poner de manifiesto las contradicciones en las que caen nuestros dirigentes. Para entender la paradoja es necesario conocer cómo se mide y establece el nivel de solvencia requerido a las entidades de crédito. Sin entrar en tecnicismos, la solvencia se mide con un ratio en cuyo numerador se sitúan los fondos propios de la entidad y cuyo denominador está compuesto por una parte de los activos. Por tanto, siendo los préstamos y créditos concedidos por una entidad la parte más importante de los activos, del análisis matemático del ratio se puede deducir rápidamente que ante unos fondos propios menguantes (según se van reconociendo, por fin, las pérdidas provocadas por la crisis inmobiliaria en sus balances), la única forma de mantener o aumentar la solvencia es la drástica reducción de los activos, es decir, del crédito.

Todo esto es lógico; la solución inicial a una situación provocada por el exceso de apalancamiento (exceso de crédito), solo puede venir de la mano del desapalancamiento, de la devolución de la deuda, de la reducción del crédito. No podemos pretender solucionar una crisis provocada por el exceso de crédito, con más crédito. Es necesario recuperar la confianza de los acreedores, recuperar la solvencia. Todo esto se traduce en dar marcha atrás hasta un punto en el que la actual generación de riqueza del país pueda pagar sin apuros el coste de la deuda. Solo entonces volverá el crédito a nuestra economía.

Este mismo análisis nos pone sobre la pista de la solución a la crisis. Sin crédito será más difícil, pero no imposible. Habrá que incrementar los márgenes operativos de nuestras empresas, reduciendo los costes y aumentando los ingresos. Reducir costes es relativamente sencillo, muchas de las recetas están ahí, solo hay que aplicarlas. Aumentar los ingresos es más complicado porque tiene que ver con generar valor añadido, es decir, con la investigación, la innovación, la tecnología. Por desgracia esto lleva tiempo y nuestros dirigentes prácticamente no han adoptado medida alguna en esta dirección en los últimos años.

Antonio Francisco López Lobo
Asociado EFP nº 3521