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15/01/2016

Artículo por Agustín Santafe: "Gestores pesimistas: una especie en extinción"

En estos tiempos de extremada volatilidad y lateralidad, con un entorno macroeconómico convulso, sorprende que haya pocos gestores que se declaren bearish.


En estos tiempos de extremada volatilidad y lateralidad, con un entorno macroeconómico convulso, sorprende que haya pocos gestores que se declaren bearish.

Argumentan que si se ponen neutrales o inclusos cortos y se pierden una subida, el cliente no se lo perdonará. Seamos realistas, los clientes no perdonan nunca y si cae el mercado a plomo nos espetarán que estaba clara la caída y que estamos demasiado cargados y si sube fuerte el mercado opinarán que ellos siempre han sido propensos al riesgo y que les parece poco el retorno, porque siempre les ha ido la marcha.

Puestos a justificarnos con el cliente si nuestra cobertura resulta fallida le podríamos decir que no sea avaricioso que sigue teniendo retorno positivo y si acertamos en la estrategia bearish nos pondremos una medalla que justificara con creces nuestra retribución por la gestión activa. Pero desgraciadamente el gestor no rinde pleitesía solo al cliente o a sus principios sino sobre todo al banco que le paga el sueldo.

Para una entidad financiera una recomendación de alejarse temporalmente de la bolsa es ruinosa para su cuenta de resultados: supone pasar de devengar 2% de comisión en media por fondos de bolsa a un magro 0,5% en media por fondos monetarios.Esto convierte a la mayoría de los gestores en replicantes del benchmark que marca su folleto de inversión y sin ninguna aspiración de gestión activa.

Para que esto no ocurra hace falta dos premisas: una entidad alineada con el gestor y que ambos inviertan su patrimonio y cobren comisiones variables según los resultados y unos clientes pacientes con vocación de inversión a largo plazo que puedan aguantar los vaivenes de la bolsa y retornos no deseados, ya que las estrategias no salen siempre en el momento temporal e importe numérico planeado.

Este ramillete de gestores avezados y valientes (Espelosin, Iturriaga…) son los que justifican la comisión que devenga el fondo porque su estrategia es de autor y plasman en el fondo sus estrategias, matizadas con la opinión del banco al que trabajan pero nunca subordinadas a ellas. El resto somos gestores con menos conocimientos y demasiadas pretensiones de batir a un mercado que por definición puede permanecer más tiempo irracional que el inversor solvente.