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27/05/2016

Artículo por Alain Martín: "El miedo al tipo fijo"

El escenario actual de tipos de interés nos arroja un panorama en el que éstos se aproximan a cero. El Euribor, principal indicador para las hipotecas, ha perdido la fuerza que tenía como referencia crediticia en el mercado inmobiliario. Las progresivas bajadas de este índice desde que comenzó la crisis económica ha hecho que las entidades financieras se hayan visto obligadas a incrementar el diferencial que aplican en las hipotecas para aumentar la rentabilidad de la operación. Así, los diferenciales del 0,10 o del 0,30 pasaron a la Historia allá por el año 2009.

Artículo por Alain Martín: 'El miedo al tipo fijo'
El escenario actual de tipos de interés nos arroja un panorama en el que éstos se aproximan a cero. El Euribor, principal indicador para las hipotecas, ha perdido la fuerza que tenía como referencia crediticia en el mercado inmobiliario. Las progresivas bajadas de este índice desde que comenzó la crisis económica ha hecho que las entidades financieras se hayan visto obligadas a incrementar el diferencial que aplican en las hipotecas para aumentar la rentabilidad de la operación. Así, los diferenciales del 0,10 o del 0,30 pasaron a la Historia allá por el año 2009.

Desde entonces, el Euribor no ha hecho más que bajar, hasta la situación actual de mínimos históricos donde se encuentra. Y las entidades financieras han empezado a potenciar la oferta de las hipotecas a tipo fijo. El tipo fijo en cualquier operación crediticia garantiza a la entidad una rentabilidad asegurada, pero también al cliente la seguridad de saber cuánto va a pagar durante toda la vida del préstamo.

Sin embargo, si de algo adolecemos en este país es de la falta de memoria. Actualmente el Euribor está muy bajo, pero no hay que remontarse tanto en el tiempo para encontrarnos unos tipos de interés mucho mayores. Con los tipos bajos y la burbuja inmobiliaria de principios del siglo XXI se produjo un excesivo endeudamiento de las familias destinado a la adquisición de vivienda. Cuando los tipos de interés subieron, todas esas hipotecas referenciadas al Euribor más un diferencial, vieron cómo su cuota mensual se disparaba exponencialmente. Sin ir más lejos, en octubre de 2008 el Euribor alcanzó el 5,5%, lo que llegó a suponer en las revisiones hipotecarias incrementos de hasta 300 € de cuota, lo que, lógicamente, se convirtió en insostenible para muchas familias, incapaces de atender sus obligaciones de pago.

Pero si algo sabemos en la economía y en las finanzas es que el aspecto psicológico juega un papel muy relevante en la toma de decisiones. Si actualmente nos ofertan un tipo fijo del 2,30 y un tipo variable del Euribor más un diferencial del 1, la segunda opción nos da como resultado el pago de un interés menor. En nuestra percepción del presente esta premisa es cierta e irrefutable. Pero si abandonamos la visión cortoplacista y miramos con perspectiva, la decisión cambia. Una hipoteca actualmente rara vez baja de los 15 años de plazo, siendo lo normal entre los jóvenes (principales consumidores de préstamos hipotecarios) llegar a los 25 o 30 años de duración. En este período tan dilatado de tiempo, un índice como el Euribor (cualquier índice realmente) está sujeto a unas oscilaciones que le otorgan una volatilidad impredecible. Pero sabiendo que actualmente estamos en unos mínimos históricos, parece sensato creer que todo lo que puede hacer en el futuro es ir al alza. Y cuando esto suceda, a ese valor que alcance el Euribor habrá que incrementarle el diferencial pactado. Y entonces, y aquí recordemos que el Euribor se situó durante años en torno al 3,25% antes de la crisis, habrá que sumarle ese diferencial del 1, resultando un tipo final del 4,25%. ¿No nos apetecería entonces haber cerrado un tipo de interés fijo del 2,40% durante toda la vida del préstamo?

Si esas dos opciones se las planteamos a una persona de más de cincuenta años, sin duda aconsejaría tomar la del tipo fijo. Y la razón es que las personas de esa edad adquirieron sus viviendas en los años ochenta pagando tipos del 16% en su hipoteca. Los jóvenes sólo han conocido un escenario de tipos bajistas y, si bien es cierto que la economía actual no va a permitir regresar a esos tipos tan elevados, tampoco va a ser capaz de mantener unos tipos cercanos al cero.   

Por eso, debemos superar ese miedo que parece tenemos a contratar una hipoteca a tipo fijo. No debemos especular con nuestra hipoteca y lo que podríamos llegar a pagar por ella. Considero que asegurarse cuánto nos va a suponer de nuestros ingresos el pago de nuestra vivienda para toda la duración del préstamo es una ventaja a la hora planificarse económicamente en una economía doméstica. Así, mi recomendación es firmar una hipoteca a tipo fijo para poder planificar, para eliminar incertidumbre y para fijar el coste en vivienda que vas a tener mientars dure el préstamo.  

Por tanto, adquirir una hipoteca a tipo fijo actualmente puede parecer que pagas más que a un tipo variable, pero no debemos olvidar que estamos adquiriendo un producto de muy largo plazo y por tanto conviene mirar con perspectiva histórica. El Euribor es un índice y, como tal, fluctúa. Puede situarse en mínimos próximos al cero o llegar a aproximarse al 6% como sucedió en 2009. Y eso es jugársela mucho, es como invertir en Bolsa. Y ¿de verdad invertiríamos en bolsa con lo que pagamos de nuestra vivienda?