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28/02/2014

Artículo por Andrés Muñoz Barrios: "Letras de cambio y caballeros templarios"

Ya desde época antigua, en ciertos usos mercantiles en Egipto, Mesopotamia, la India, Egipto o Roma han visto los historiadores las características básicas de la letra de cambio, esto es, la promesa de pago por el librado de una cantidad cierta en un momento determinado del tiempo futuro, reflejada en un documento, y adquiriendo dicho documento vida propia entre comerciantes, es decir, cumpliendo función de giro. Tradicionalmente se ha expuesto en los libros de texto que fueron los comerciantes genoveses los que otorgaron entidad propia a las letras de cambio, pero como ya anticipé fueron muchos los pueblos antiguos en los que se conocieron medios similares de pago. Sin embargo, como ahora explicaré, parece que fueron los míticos Caballeros Templarios los que con un uso intensivo e internacional de este medio de cambio desarrollaron la fórmula de crédito documentario.

Artículo por Andrés Muñoz Barrios: 'Letras de cambio y caballeros templarios'

Andrés Muñoz Barrios, Asociado EFPA 7179, relata un breve análisis sobre el origen de la Letra de Cambio moderna en la actividad de la Orden del Temple durante la Edad Media, explicando cómo la misión y objetivos de esta Orden cristiana pudo constituir la génesis del crédito documentario a nivel internacional.


Antecedentes

Ya desde época antigua, en ciertos usos mercantiles en Egipto, Mesopotamia, la India, Egipto o Roma han visto los historiadores las características básicas de la letra de cambio, esto es,  la promesa de pago por el librado de una cantidad cierta en un momento determinado del tiempo futuro, reflejada en un documento, y adquiriendo dicho documento vida propia entre comerciantes, es decir, cumpliendo función de giro.
Tradicionalmente se ha expuesto en los libros de texto que fueron los comerciantes genoveses los que otorgaron entidad propia a las letras de cambio, pero como ya anticipé fueron muchos los pueblos antiguos en los que se conocieron medios similares de pago.
Sin embargo, como ahora explicaré, parece que fueron los míticos Caballeros Templarios los que con un uso intensivo e internacional de este medio de cambio desarrollaron la fórmula de crédito documentario.

Los Templarios

La “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón”, históricamente conocida como la Orden del Temple, y hoy de sobra conocida gracias principalmente a las obras de ficción que giran en torno a la misma, fue una orden militar cristiana, fundada en 1.129 en el “Concilio de Troyes” con el objeto de proteger la integridad física y patrimonial de los cristianos que viajaban a tierra santa tras la caída de Jerusalén en manos turcas.
Esta orden cristiana gozaba, para el buen cumplimiento de sus objetivos, de independencia de jurisdicción, así como de la exención de pagar impuestos en los territorios europeos. En el desarrollo de sus funciones llegó a acumular una excepcional riqueza, y a desarrollar una importante red de sedes y delegaciones (castillos, abadías, etc…) en Palestina y Occidente, principalmente a lo largo de las principales rutas comerciales de la época.
Hay que tener en cuenta que una de sus principales misiones fue la de gestionar los recursos enviados de Europa a Palestina para financiar las cruzadas, obteniendo un margen de los recursos cuya gestión se les encomendaba. De igual manera, como ahora explicaré, gestionaban la liquidez y los flujos de dinero entre Europa y tierra santa, obteniendo también por ello una comisión sobre los importes gestionados.
Fruto de la realización de dichas actividades desarrolló el sistema de crédito documentario en el que hoy se basan documentos mercantiles y financieros como la letra de cambio, el “traveller check” o la “Letter of Credit”.

Cambio internacional

Cuándo un cristiano queria viajar por ejemplo desde Castilla hasta tierra santa, contaba con la orden del Temple para salvaguardar su integridad física, pero también la integridad de su patrimonio. Así, al iniciar su viaje, en vez de llevar consigo el oro que fuese a necesitar en destino, depositaba el mismo en la Encomienda Templaria, la cual extendía un Recibo de dicho depósito. Con dicho Recibo, el peregrino podía obtener a la vista la cantidad de oro depositada en origen, tanto en el destino de su viaje como en cualquier punto que atravesase a lo largo de dicho viaje, allí donde los Templarios contasen con una sede o sucursal.
 La solvencia y liquidez del Recibo templario llego a gozar de tal solvencia que dicho documento se cambiaba por moneda de uso legar en cualquier país cristiano. Así, el viajero podía recorrer su camino, sin necesidad de portar sus fondos, y disponiendo de los mismos conforme los necesitase, pues dichos recibos eran fragmentables y liquidables a la vista.
Como antes señalaba, este uso internacional de la fórmula de crédito documentario por parte de la orden del Temple otorgó carta de naturaleza al uso del crédito documentario, imponiéndose más tarde su uso generalizado por parte de mercaderes y empresarios.
Finalmente, parece que el poder que llegaron a acumular los templarios despertó la envidia de algunos monarcas europeos, y finalmente en 1.312 el Papa Clemente V disolvió la orden, siendo perseguidos hasta la muerte algunos de sus miembros, y expropiándoseles las riquezas acumuladas.