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19/11/2012

Artículo por Arturo Satue Bargallo: "¿Por qué tan grandes?"

A menudo escuchamos o leemos en los medios de comunicación, que las empresas tienen que ser globales y sobretodo grandes, grandes para poder competir con las empresas de otros países y que sólo las de mayor tamaño podrán sobrevivir y ser competitivas en esta crisis que nos está azotando. Pero ¿Quién no conoce en su pueblo, barrio o en la ciudad de al lado alguna pequeña empresa que sigue funcionando y lo sigue haciendo bien?

A menudo escuchamos o leemos en los medios de comunicación, que las empresas tienen que ser globales y sobretodo grandes, grandes para poder competir con las empresas de otros países y que sólo las de mayor tamaño podrán sobrevivir y ser competitivas en esta crisis que nos está azotando. Pero ¿Quién no conoce en su pueblo, barrio o en la ciudad de al lado alguna pequeña empresa que sigue funcionando y lo sigue haciendo bien?

De esta crisis hemos aprendido todos mucho, pero son la mayoría de estas empresas las que han tenido que dar el do de pecho para sobrevivir a esta época de recesión mundial que dura ya demasiados años. Todos conocemos empresas muy “grandes” y de renombre, que han sucumbido a esta crisis, ya sea mediante la presentación de concurso de acreedores y posterior liquidación, y ya sea por la venta o absorción por otra empresa más solvente o incluso todavía más grande. También es cierto que han tenido que echar el cierre muchísimas pymes, pero también existen empresas pequeñas y medianas que están sobreviviendo a esta crisis tan dura y lo están haciendo de forma encomiable.

Es muy fácil echar la culpa de todo a la falta de crédito por parte de las entidades financieras, culpas dispendidas por los políticos, sindicatos, medios de comunicación y empresarios sin más argumentos que ese, pero también tenemos que entender, que el mundo empresarial, al igual que el mundo animal, existe la teoría de la “selección natural”, y sólo las más capaces y las que mejor se adaptan al entorno, pueden convertirse en negocios duraderos en el tiempo. También existen las empresas que han tenido que echar el cierre por causas “ajenas” a su gestión (impagos de proveedores, de organismos oficiales, etc.), pero son las menos.

Las pequeñas empresas, que en vez de excusarse constantemente y echar la culpa de todo a gobiernos y bancos, se han puesto a trabajar, más y mejor incluso que antes de la crisis. Empresas que durante estos años han crecido, pero que han crecido de manera ordenada. Son muchas de las Pymes de este país, el 90% del tejido empresarial español y que históricamente genera la mayor parte del empleo. No les ha hecho falta ser “grandes” y “globales” para poder resistir.

  • Se han dedicado a trabajar bien, ha crear o a trabajar con un producto que encaja en su mercado, que encaja en un momento dado, y cuando deja de encajar, se reinventan y apuestan por otro, y así cada cierto tiempo.
  • Han invertido en activos fijos cuando lo han necesitado, porque necesitan más metros cuadrados para poder desarrollar mejor su actividad, porque necesitan una máquina más eficiente o porque han querido diversificar líneas de negocio. Pero no han invertido para especular o enriquecerse en un breve espacio de tiempo.
  • Han solicitado financiación ajena con mucho criterio y mucha mesura, pólizas de crédito para su negocio recurrente acorde con su necesidad de liquidez para cubrir su ciclo de explotación. Préstamos a medio o largo plazo para adquirir activos fijos, pero siempre aportando recursos propios que minimizaban el exceso de financiación y el ahogamiento financiero.
  • Han aunado esfuerzos en racionalizar las compras, equilibrar las existencias y rentabilizar sus ventas.
Por estas razones existen todavía empresas que lo están haciendo bien, piensan globalmente pero actúan de manera local. Sus dueños, que a menudo son sus Directores Financieros, sus Controller de compras, el de Recursos Humanos, etc. no han pretendido crecer hasta el infinito, ser inmensamente grandes, obtener cada año crecimientos de dos dígitos, crecer y crecer hasta comerse a la empresa vecina……. No, estas empresas han pretendido hacer bien las cosas, generar suficiente cash flow para ir amortizando deuda o maquinaria, generar suficientes ingresos para poder mantener empleo de calidad (digamos empleo de calidad al empleo generado formando al empleado y fidelizándolo de tal manera que por sí sólo pueda generar valor añadido a la empresa), generar suficientes beneficios para volver a reinvertirlos en sus empresas, para capitalizarlas y para hacerlas más solventes... y más fuertes, que no quiere decir que más grandes, para poder resistir a esta crisis y a las que vengan. Porque vendrán más. Este va a ser durante un tiempo el modelo de vida que les va a tocar vivir, y hasta que no se inventen otra “burbuja” de la que todos podamos vivir, lo aptos y los menos aptos, van a tener que acostumbrarse a racionalizar y optimizar sus recursos, a no querer crecer hasta el infinito y a rodearse de los empleados y colaboradores más eficientes y más comprometidos, sobretodo comprometidos.

Todo trabajador por cuenta ajena quería ser autónomo, todo autónomo quería ser empresario, todo empresario quería ser constructor, o promotor, o bodeguero, que estaba de moda, que era eso lo que hacía enriquecer a la gente con rapidez. Pero no todo el mundo puede crear una empresa, ni mucho menos dirigirla, y menos aún dirigirla bien, con prudencia, con compromiso, con mesura, generando valor añadido, que es eso al fin y al cabo el quehacer de un empresario y no otro.

Hay empresas que siguen funcionando, sin ser tan “grandes”, sin pertenecer al selectivo  Ibex 35, sin exportar a China o EEUU, sin ser tan globales, sin salir en las hojas salmón de los medios de comunicación, etc. Simplemente hacen lo que tienen que hacer, pretender ser fuertes y no grandes.

Esto también se puede extender a las entidades financieras. No entiendo porque nos quieren hacer creer que las entidades financieras cuanto más grandes mejor. ¿A quien le interesa que existan sólo tres o cuatro grupos bancarios? ¿Por qué quieren que exista un oligopolio financiero?, desde luego a los usuarios no. Nos venden que las entidades tienen que ser bancos, bancos grandes y globales, porque así se financiarán mejor en el exterior en los llamados mercados financieros. Pero existe el ejemplo de Caixa Ontinyent, que hace lo más simple, que no fácil, captar dinero en forma de depósitos de sus clientes para dejárselo en forma de préstamos a sus clientes. Vamos, la intermediación bancaria de toda la vida. Y gana dinero, y lo hace de forma orgánica, y genera empleo, y genera actividad y retorno en beneficio social en su ámbito de actuación, y no necesita ser grande sino fuerte.

Asociado EFA nº 4310