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18/12/2012

Artículo por Federico Cuneo Conte: "Los Bonos Bullet como parte del problema"

Actualmente la gran mayoría de bonos corporativos y gubernamentales se emiten bajo el formato "bullet", donde el principal se amortiza en una sola cuota al final de la vida del bono y sólo paga intereses periódicos, generalmente cada año o semestralmente. Este tipo de bono tiene la ventaja para el emisor que sólo paga intereses a lo largo de la vida del mismo, por lo que no afecta significativamente el flujo de efectivo de la empresa. Lamentablemente este tipo de bonos aumentan el riesgo financiero de las empresas y los países (casi todos los bonos estatales tienen este formato) ya que son contadas las empresas o países que tienen la precaución de acumular periódicamente efectivo para tener el dinero disponible para amortizar los bonos al vencimiento.

Actualmente la gran mayoría de bonos corporativos y gubernamentales se emiten bajo el formato "bullet", donde el principal se amortiza en una sola cuota al final de la vida del bono y sólo paga intereses periódicos, generalmente cada año o semestralmente. Este tipo de bono tiene la ventaja para el emisor que sólo paga intereses a lo largo de la vida del mismo, por lo que no afecta significativamente el flujo de efectivo de la empresa. Lamentablemente este tipo de bonos aumentan el riesgo financiero de las empresas y los países (casi todos los bonos estatales tienen este formato) ya que son contadas las empresas o países que tienen la precaución de acumular periódicamente efectivo para tener el dinero disponible para amortizar los bonos al vencimiento.

En general, las empresas y gobiernos tienen la tendencia de emitir nueva deuda para juntar los fondos necesarios para pagar el vencimiento del bono y de esa manera la bicicleta de la deuda continua girando. El tratar esta deuda, como si fuera "CAPITAL DE TRABAJO" lleva a empresas y gobiernos a no reconocer el verdadero peso de las deudas en las que incurren si realmente la intención fuera PAGAR las deudas que asumen. Es como si un particular tomara una hipoteca en la que sólo pagara intereses mensuales hasta el fin del préstamo. Obviamente, con este préstamo la cuota  a pagar sería bastante más baja que una cuota normal hipotecaria (que incluye interés + capital)  y por lo tanto el individuo podría acceder a una vivienda más cara, bonita y confortable. Desafortunadamente, al vencimiento, si nuestro héroe no ha sido previsor (y casi nadie lo es), se verá en la obligación de cancelar la TOTALIDAD del capital al final del préstamo y si no lo hace la entidad financiera se quedará con su vivienda puesto que en ningún momento amortizó capital, tan sólo pago intereses.

En las empresas, pero fundamentalmente en los gobiernos, las personas que toman las decisiones casi siempre optarán por la vía de pagar lo menos posible y de esa manera acceder a la casa más cara, bonita y confortable. Eso permite quedar bien con los accionistas y con los votantes, sabiendo que el coste de pagar la cuota final (la del 100% del capital) quedará para un futuro gestor que ya se arreglará como pueda (en general tomando otro préstamo por el 100% del capital).

Desafortunadamente, de tanto en tanto, los mercados financieros sufren fuertes alteraciones que pueden tergiversar los planes de empresas y gobiernos. El prestamista que siempre acudía alegremente a refinanciar los vencimientos de deuda, por diversos motivos, falta a la cita, y por ende, empresas y gobiernos se encuentran imposibilitados de refinanciar sus obligaciones. De todas las deudas, los vencimientos de los bonos bullet, son los que hacen temblar los cimientos, puesto que suelen ser sumas multimillonarias en el orden de los cientos o miles de millones, todo JUNTO en un mismo día. Estas fechas de vencimiento son las que deciden la suerte de empresas y países. Eso es un sinsentido que debe parar.


Se debe obligar a empresas y gobiernos emitir las nuevas deudas bajo un formato distinto, en la que en cada cuota, se cancele capital e interés. Bajo este formato, las empresas y gobiernos irían paulatinamente cancelando capital de la deuda y se evitarían "atascos" en los momentos menos favorables. Este formato también elevaría las cargas  financieras de empresas y gobiernos con los cuál nos aseguramos que tomarán menos deudas y que el coste de pagar recaerá, en la justa medida, en los dirigentes que deciden endeudarse.

En definitiva, que esta crisis por la que estamos atravesando sirva para llevar adelante cambios que nos permitan prevenir futuras crisis. La forma actual en la que se lleva adelante la financiación de empresas y estados fomenta el exceso de apalancamiento con lo que nos aseguramos problemas a futuro. "Siembra vientos y cosecharás tempestades" nunca mejor dicho.

Asociado EFA nº10620