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19/02/2014

Artículo por Gabriela Blanco: "Inversión en países emergentes"

Considerando que el mercado europeo no ha logrado superar la crisis económica-financiera y que si bien se han aplicado medidas para solventar y recuperarse de la situación, aun quedan países que afectan la zona euro y necesitan ser rescatados.

Artículo por Gabriela Blanco: 'Inversión en países emergentes'
Considerando que el mercado europeo no ha logrado superar la crisis económica-financiera y que si bien se han aplicado medidas para solventar y recuperarse de la situación, aun quedan países que afectan la zona euro y necesitan ser rescatados.

Por tal, los analistas financieros han recurrido a nuevos mercados para recuperar las perdidas de inversión realizadas en el pasado, asi como entrar en nuevas inversiones en las que hasta ese momento no habían inspeccionado por mantener bolsas europeas activas y crecientes. Es donde surgen los mercados emergentes.

Por qué invertir en mercados emergentes:

  1. La principal razón para invertir en mercados emergentes en lugar de hacerlo en mercados maduros es la expectativa de un mayor crecimiento de las economías emergentes, lo que implicaría una mayor rentabilidad para aquellos inversores que hayan invertido en activos de estos países emergentes.
  2. Es algo similar a lo que sucede con las empresas de crecimiento. La rentabilidad total que rinde un activo a lo largo de varios años evoluciona en forma de progresión geométrica por lo que si invertimos en un activo que tenga una rentabilidad anual superior a la media de forma constante nuestra rentabilidad va a ser muy superior a dicha media.
  3. El riesgo, al igual que sucede con las empresas de crecimiento, es que esa mayor expectativa de crecimiento no sólo no se cumpla sino que el crecimiento real sea inferior al de los países maduros. En ese caso las pérdidas para los inversores en países emergentes pueden ser muy elevadas.

Por tanto cuando se invierte en mercados emergentes se está invirtiendo en algo sobre lo que se tiene un conocimiento inferior al que se tiene sobre el propio país porque se espera que la rentabilidad va a ser superior a la que se obtendría si se invirtiese en el propio país. Parece algo obvio, pero me gustaría resaltar 2 aspectos importantes de la frase anterior:

  • El conocimiento que podamos llegar a tener de los países emergentes va a ser siempre inferior al que podamos tener sobre nuestro propio país. Y esto es punto en contra de invertir en países emergentes, ya que como norma general hay que invertir en aquello que se conoce mejor. Eso no quiere decir que no se invierta nunca en países emergentes, sino que cuando se haga se tenga siempre en cuenta que nuestro conocimiento es más limitado.
  • La expectativa de que la rentabilidad sea superior a la de nuestro propio país. Esto supone que antes de invertir en mercados emergentes hay que ser capaz de valorar o estimar de alguna forma cuál es la rentabilidad esperada en nuestro propio país y en el mercado emergente que queramos invertir para poder compararlas y tomar la decisión. Si no es posible llegar a ninguna conclusión (que evidentemente siempre será aproximada, tampoco hay que buscar una exactitud exagerada e imposible de conseguir) es preferible suspender o aplazar la inversión en países emergentes desde el punto de vista de la prudencia.

  • El riesgo de invertir en mercados emergentes

Elegir acciones de países emergentes siempre ha sido difícil ya que estas naciones se encuentran experimentando un inicio de crecimiento económico y una primera fase de industrialización o porque están en la transición de convertirse en desarrolladas. Esto las hace mucho más inestables que las consideradas del primer mundo.
Una de las regiones más buscada ha sido Latinoamérica, pero acceder a ella no siempre ha sido fácil, y muchas veces se ha subestimado el riesgo que implica una operación de este tipo. Esto se debe a la incertidumbre sobre diferentes aspectos económicos, políticos y legales que aún subsisten en sus estados y que juega un rol importante en el análisis de la compañía que se trate.

Mientras que los países que integran el G-7 tienen el 11% de la población mundial, los emergentes representan más del 50% y entre ellos se incluye a Brasil, Chile, China, Colombia, República Checa, Egipto, Hungría, India, Indonesia, Israel, Malasia, México, Marruecos, Filipinas, Perú, Polonia, Rusia, Sudáfrica, Taiwán, Tailandia y Turquía.

En 2010, el grupo BBVA presentó a las EAGLEs (águilas) que son la sigla en inglés para Emerging And Growth-Leading Economies, o las “Economías emergentes y que lideran el crecimiento” entre las que agrupó a todas aquellas cuyo aporte al PIB mundial hacia 2020 superará el promedio de las naciones industrializadas del G-6 (G7 sin Estados Unidos).

A diferencia del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), no son un grupo fijo, sino uno donde la pertenencia depende de su desempeño anual. Los nueve originales son China, India, Brasil, Indonesia, Corea, Rusia, Turquía, México y Taiwán, pero existe un “nido” en el que se preparan para formar parte otros 14: Egipto (desplazado en 2012), Nigeria, Tailandia, Colombia, Vietnam, Malasia, Polonia, Bangladesh, Sudáfrica, Filipinas, Perú, Argentina, Pakistán y Chile (miembro desde 2012).

Si bien posee una tasa de crecimiento más elevada respecto a los países desarrollados y, por lo tanto, más oportunidades para sus empresas, el camino a una inversión ganadora debe incorporar los niveles de riesgo en materia de transparencia, tamaño de mercado, volatilidad y riesgos de crédito que muchas veces forman parte de una prima que compensan la dinámica de sus economías.

Sus mercados financieros distan mucho de ser eficientes como en el primer mundo y los bursátiles son muchas veces objeto de una elevada cuota de riesgo a la hora de operar. Esto se potencia más aún cuando la coyuntura internacional favorece a las acciones de países desarrollados por factores puntuales (elevada inflación, subidas de tasas de interés de referencia, desaceleración económica, crecientes déficits fiscales y de cuenta corriente que antes eran fácilmente financiables, etc.).
Un factor de importancia en estas situaciones es la que provoca la rotación estratégica de carteras de los administradores de fondos más grandes que producen salidas netas en los flujos de fondos hacia esos países, lo que hace que caigan sus monedas. Esto lleva a que muchas veces sus autoridades monetarias deban salir a vender divisas y comprar la propia para sostener su precio, con las subsiguiente reducción de sus reservas internacionales.

El índice de riesgo país de una determinada economía puede ser conceptualizado como el agregado de los componentes del riesgo de la nación en cuestión, y es medido como el spread del rendimiento del promedio ponderado de sus bonos en relación con los de los EE.UU.

La medida más utilizada para calcularlo es el Emerging Market Bond Index (EMBI) que genera J.P. Morgan, que incluye uno específico para cada estado. Con él se intenta captar los inconvenientes sociales y políticos, la probabilidad de expropiación de los activos privados por parte del gobierno, la posibilidad de imposición de barreras a la salida de fondos, de que se produzca una devaluación de su moneda, la probabilidad de que no pueda pagar a sus acreedores (default risk) y el riesgo derivado de la inflación o, en el extremo, de la hiperinflación.

El modelo más utilizado para la determinación del costo del capital accionario de una compañía ha sido tradicionalmente el Capital Asset Pricing Model (CAPM). Pero en países emergentes ese modelo puede y debe ser ajustado de diversas maneras para incorporar el riesgo adicional que implica invertir allí.
En esos casos, el retorno esperado de un activo riesgoso es estimado como la tasa libre de riesgo más un premio esperado por riesgo. Pero en los últimos años ha tomado relevancia otro indicador para medir esto: los Credit Default Swaps (CDS).

Este indicador muestra el costo de asegurar a un inversor del riesgo de default, ya que equivale a la prima pagada por un seguro contra un evento probabilístico (de un gobierno o una empresa). Es un over-the-counter y lo emite generalmente un banco, aunque puede ser un hedge fund el que lo haga. Quien esté dispuesto a tolerar la volatilidad puede encontrar una gran oportunidad en esta clase de activo a futuro. Para hacer trading con estrategias que apuntan a países emergentes se puede utilizar el iShares MSCI Emerging Markets Index (EEM) y para quienes quieran volcase específicamente a Latinoamérica, pueden utilizar el iShares S&P Latin America 40 Index (ILF).

A su vez, se puede apalancar la inversión a través del Direxion Daily Emerging Markets Bull 3X Shares (EDC) que triplica el rendimiento del índice MSCI Emerging Markets Index, y el Direxion Daily Emerging Markets Bear 3X Shares (EDZ), su espejo que triplica su performance pero a la baja.

Gabriela Blanco, asociada EFA nº7928