Artículos

17/06/2012

Artículo por Ismael Diez González: "Pensando en el futuro"

Hace unos meses asistí a una conferencia sobre el papel del asesor financiero en la cual una de las conclusiones finales fue la importancia de la planificación del ahorro de cara a la jubilación.

Hace unos meses asistí a una conferencia sobre el papel del asesor financiero en la cual una de las conclusiones finales fue la importancia de la planificación del ahorro de cara a la jubilación.

El ponente en cuestión hizo especial hincapié en la importancia de esta planificación en el segmento más joven, basándose en los consabidos datos de envejecimiento de la población y la salud de las arcas públicas que nos deparan un futuro claramente desfavorable en este aspecto. Una vez en casa me puse a reflexionar sobre el asunto y sobre todo sobre la mejor manera de instrumentar este ahorro de cara al futuro.

El primer impulso fue pensar evidentemente en un plan de pensiones, sin embargo algunas características de los mismos me llevaron a descartarlos.

La liquidez de estos productos es casi nula ya que el rescate de las participaciones solo sería posible en determinadas situaciones: jubilación, fallecimiento, enfermedad grave o paro prolongado. Esta caracteristica si ya es de vital importancia en cualquier producto financiero adquiere una mayor relevancia en este caso. No hemos de olvidar que estamos pensando en la planificación de la jubilación de una persona de menos de treinta años por lo que, en el mejor de los casos, el horizonte temporal de la inverisón será de 35 - 40 años.

Otra de las características especificas de estos productos, la fiscalidad, fue lo que termino por decidirme a buscar otras alternativas. Si bien es cierto que los beneficios fiscales de las aportaciones son interesantes, el sujeto en cuestión podría deducirse hasta 10.000€ de su base imponible por año, no lo es tanto en el momento de su rescate. Las percepciones de los planes de jubilacion tienen consideración de rendimiento de trabajo por lo que tributan al tipo marginal que puede superar el 40%. En resumen, la deduduccion fiscal de los planes de pensiones no deja de ser realmente un diferimiento en el pago del impuesto, con el agravamente de que la naturaleza de este producto es la de disponer de una mayor renta en el momento de la jubilación y con esta normativa, es precisamente en ese momento, en el que se produce un mayor pago de impuestos.

¿Existen alternativas?

Existen otras opciones, en mi caso particular la decisión final ha sido la de contratar un fondo de inversión que replica el indice Eurostoxx, de esta forma la liquidez es absoluta y el dinero estaría disponible en el momento deseado, la fiscalidad, una vez llegado ese momento, sería el tipo aplicado a la base imponible del ahorro, por contra las aportaciones no reciben ningún tipo de privilegio. En cuanto a lo relativo a la rentabilidad se trata de un producto de riesgo pero a largo plazo y de manera histórica las bolsas han presentado rentabilidades positivas y más teniendo en cuenta los niveles en los que se encuentra

Este simple ejemplo pone de manifiesto la necesidad de conocer a la perfección el tipo de producto financiero que contratamos y por ende la figura del asesor financiero ya que cada uno de ellos es adecuado para un tipo de cliente diferente, hasta las denostadas preferentes…