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22/03/2019

Artículo por Javier Asenjo: Pon un asesor financiero en tu vida

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, aplicado al ámbito bursátil es una realidad. El 90% de los inversores pierden dinero en su primer año, este dato se amplifica al 95% para productos complejos como pueden ser los derivados financieros.

Artículo por Javier Asenjo: Pon un asesor financiero en tu vida
¿Cuál es el porqué de este dato tan abrumador? Hay muchas razones para llegar a esta estadística. La mayor parte de la comunidad inversora no profesional hablan de la codicia como elemento principal para la pérdida de patrimonio. Yo no estoy de acuerdo con esta afirmación, para mí se puede resumir en tres factores; la incoherencia de gran parte de los inversores, que varían su horizonte temporal en función del devenir de la curva de rentabilidad del producto escogido. Es muy duro aceptar que te has equivocado, pero si has invertido en un producto financiero para ganar dinero en un corto periodo de tiempo sin más razón que el consejo de un amigo o que en el último mes esa compañía se había depreciado un 30%, lo más razonable es asumir que una retirada a tiempo es una victoria.
 
El segundo factor es la falta de conocimiento en el producto contratado, esto es aplicable al tipo de activo contratado (acciones, futuros, bonos estructurados, …) como al propio activo concreto (una empresa u otra), lo que invita a la equivocación cuando se producen movimientos sobre el activo invertido. Si no has analizado el producto, no puedes tener un juicio claro respecto al culpable de esa fluctuación, la empresa o el mercado, y este punto es importante porque si se debe a la empresa, puede ser conveniente vender las participaciones, pero si se debe a un ataque irracional del mercado, lo conveniente es mantener la posición.
Por último, influido por los dos anteriores esta la psicología del mercado, en el argot behavioral finance, que permite no dejarse llevar por el mercado y confiar tanto en la coherencia de la estrategia como en el conocimiento concreto del producto seleccionado. Como ejemplo el último día negro registrado en la bolsa, el cual fue causado por el resultado del Brexit, ese día hubo inversores que ganaron bastante, lo suficiente para salvar el año, y no por porque anticiparan el resultado de la votación sino porque se aprovecharon del pánico generalizado traducido en una sobrerreacción negativa en los valores al principio de la sesión para comprar en ese momento cuando todo el mundo estaba vendiendo. Cuando al finalizar la sesión, el mercado ya había recapacitado parcialmente, esos inversores habían ganado un 4% mientras otros habían perdido un 13%.

Para sortear las dificultades que el mercado plantea están los profesionales del sector, que ya han pasado por esas circunstancias en sus inicios y han aprendido de ello. Eso no significa que no estén exentos de obtener rentabilidades negativas en el futuro porque el mercado no tiene un rumbo preestablecido, pero al menos cuentan con los tres factores que permitirán minimizar la perdida y recuperar lo antes posible su patrimonio.

Aunque invertir es muy fácil, está al alcance de un clic, obtener beneficios invirtiendo requiere estudio, dedicación y disciplina. Como dijo Benjamin Franklin, polímata y uno de los padres fundadores de Estados Unidos de América, “Si queréis ser ricos no aprendáis solamente a saber cómo se gana, sino también cómo se invierte". Así que, por todo esto, pon un asesor financiero en tu vida.

El artículo ha sido publicado en Actualidad de las Empresas Aragonesas. ¡Anímate a colaborar!
 
Javier Asenjo Abad
Asociado EFA, EFPA España