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02/03/2016

Artículo por Miguel Palomero: "Incertidumbre"

Incertidumbre: esa palabra que no gusta a ninguna persona, un sentimiento que genera en el propio cuerpo tensión, ansia e incluso desesperación. El no saber que puede ocurrir, el no saber qué será de nosotros mañana, o incluso hoy mismo, es algo que no gusta a nadie.

Artículo por Miguel Palomero: 'Incertidumbre'

Incertidumbre: esa palabra que no gusta a ninguna persona, un sentimiento que genera en el propio cuerpo tensión, ansia e incluso desesperación. El no saber que puede ocurrir, el no saber qué será de nosotros mañana, o incluso hoy mismo, es algo que no gusta a nadie.

Desde pequeño mi padre me ha repetido en numerosas ocasiones la siguiente frase: “hijo, la incertidumbre paraliza, la incertidumbre es muy mala, a nadie le gusta el no saber qué puede pasar”. A medida que he ido creciendo, no he tardado en ver que lo que decía mi padre era totalmente cierto.

Esa incertidumbre de la que hablo es uno de los motivos causantes de la enfermedad de moda del Siglo XXI: el estrés, enfermedad que mata a personas y por qué no decirlo, también a los mercados.

En las últimas semanas existe una enorme volatilidad. El IBEX sube un día un 4% y al día siguiente cae un 4,5%, el Brent igualmente se sube a una lanzadera que se tira por un precipicio. Todos estos movimientos no son nuevos, desde 2008 se han venido convirtiendo en algo habitual y son el fiel reflejo del estrés que genera la dichosa incertidumbre. Señores y señoras, el mercado está muy estresado.

Nadie sabe lo que puede ocurrir, nadie sabe de qué fiarse, nadie sabe si aquello que era seguro ahora es inseguro.

¿Y cuál es la mejor forma de tratar el estrés y afrontar la incertidumbre? Realmente, el ser humano a veces pierde la racionalidad, pero lo que tengo claro es que la transparencia es el mejor medicamento. El hablar claro, y mostrar cual es la situación real de las cosas, provoca alivio y relaja las tensiones, aunque en un primer momento el impacto pueda ser importante.

Actualmente nos encontramos con 3 puntos de tensión y en ambos existe una carencia de transparencia abismal:

  • China: el que era el tren más rápido del mundo parece que está frenando, pero nadie sabe a qué velocidad circula o puede llegar a circular ahora. Las estadísticas y las políticas del gobierno chino son opacas, nadie sabe si sus cifras reflejan fielmente la realidad o pueden estar distorsionadas. La volatilidad en las bolsas chinas es máxima y muchas veces sus caídas son frenadas por movimientos pocos transparentes ejecutados por los organismos oficiales del país, lo que genera una mayor incertidumbre. La única forma de frenar esta sangría y calmar  los nervios de los inversores tanto nacionales como internacionales es hacer un ejercicio de transparencia, realizando reformas para abrir su sistema al exterior.
  • Sistema financiero europeo: el miedo de sufrir un Lehman Brothers a la europea asusta, y mucho, más aun cuando el margen de maniobra para actuar es muy estrecho. Para evitar que la situación se complique todavía más, es necesario realizar unos ejercicios de stress test rigurosos, profundos y llevados a cabo por una verdadera entidad independiente, y, no menos importante, es que este ejercicio de stress test debe de ser realizado a la mayor parte del sistema financiero, ya que como hemos visto durante estos años, el menor de tus problemas puede llegar a convertirse en una verdadera pesadilla. 

  •  Y por último, las materias primas. Nos encontramos con una tremenda correlación en las últimas semanas, entre el precio de las materias primas, especialmente el del petróleo, y la evolución del resto de mercados. El no saber cuánto vale o puede llegar a valer algo, genera muchísima incertidumbre, sobre todo por el impacto en los países productores, y en las empresas dedicadas a este sector. Quizá la forma de acabar con esta situación pasa por saber cuántas materias primas necesitará el gigante chino para mantener en marcha su nueva velocidad.

Muchas veces decimos que lo que más valoramos es la sinceridad y la transparencia. El sistema actualmente carece de estas cualidades, lo que está provocando que los problemas que he mencionado se vean agravados y que las decisiones de compra o de venta se vean amplificadas ante cualquier noticia.

Desde 2008, vivimos en una total incertidumbre, con tensiones que van pasando de un lado a otro, con problemas que aparecen, desaparecen y vuelven aparecer, como es el caso de Grecia o el del propio sistema financiero, y aunque muchas veces se tomen medidas, no se ataja el verdadero problema raíz: la solución pasa por poner en práctica la transparencia que acabará con la dichosa incertidumbre. Y es necesario verdaderamente, por que como dijo John Maynard Keynes: El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que usted puede permanecer solvente”.