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30/06/2016

Artículo por Miquel Boix: "La constante evolución del asesoramiento financiero"

Es ley natural que el asesoramiento financiero surge previamente a los profesionales especializados en dicha materia antes que los títulos que los acreditan y antes que las leyes que los regulan. Un claro ejemplo de necesidad que acaba generando su propio sector. Para aconsejar a inversores como el matrimonio de pastores que discute si será mejor comprar con las diez monedas ahorradas una vaca y esperar a que dé leche y críe; o bien destinarlas a alquilar una parcela para cultivar, eso si no les pasa como a mucha gente que conozco que en lo que están pensando es fundir el oro y enterrarlo con la excusa que las vacas y las parcelas hoy dan poca rentabilidad para el riesgo que conllevan. En cualquier caso, hablamos de decisiones importantes y sobre todo de carácter personal porque dependen de su horizonte temporal, de su adversidad al riesgo o de su capacidad de generar recursos, y porque lo que para ellos será una decisión acertada para otros puede resultar insuficiente o incluso inconveniente. Si bien con la extensión de la democratización de la cultura financiera cada vez más el pequeño inversor se hace las preguntas que sólo cincuenta años atrás estaban reservadas a unos pocos, y con esa creciente demanda de servicios de asesoramiento el sector financiero se amplía con nuevos profesionales y nuevas herramientas para dar el mejor servicio posible.

Artículo por Miquel Boix: 'La constante evolución del asesoramiento financiero'
Es ley natural que el asesoramiento financiero surge previamente a los profesionales especializados en dicha materia antes que los títulos que los acreditan y antes que las leyes que los regulan. Un claro ejemplo de necesidad que acaba generando su propio sector. Para aconsejar a inversores como el matrimonio de pastores que discute si será mejor comprar con las diez monedas ahorradas una vaca y esperar a que dé leche y críe; o bien destinarlas a alquilar una parcela para cultivar, eso si no les pasa como a mucha gente que conozco que en lo que están pensando es fundir el oro y enterrarlo con la excusa que las vacas y las parcelas hoy dan poca rentabilidad para el riesgo que conllevan. En cualquier caso, hablamos de decisiones importantes y sobre todo de carácter personal porque dependen de su horizonte temporal, de su adversidad al riesgo o de su capacidad de generar recursos, y porque lo que para ellos será una decisión acertada para otros puede resultar insuficiente o incluso inconveniente. Si bien con la extensión de la democratización de la cultura financiera cada vez más el pequeño inversor se hace las preguntas que sólo cincuenta años atrás estaban reservadas a unos pocos, y con esa creciente demanda de servicios de asesoramiento el sector financiero se amplía con nuevos profesionales y nuevas herramientas para dar el mejor servicio posible.

 Las nuevas generaciones se incorporan de manera natural al mercado laboral y con ellas su manera de ver las cosas, su imaginario, con una mentalidad global en constante evolución y con un aspecto que marca la nueva tendencia, la familiaridad con la tecnología. Basta con observar los últimos años para constatar que esto ha provocado tres efectos directos: el reciclaje de cada vez más profesionales senior, la mayor accesibilidad a la formación de los clientes y la creciente convergencia de la tecnología con las finanzas. En definitiva, un cambio sustancial en lo que se refiere a las cosas como las conocíamos hasta ahora. Sobre esto me gusta matizar que las nuevas tecnologías lo cambiarán todo, sin duda, pero que todo lo que cambiarán será menos espectacular de lo que a muchos les gustaría. Por un lado, es acertado valorar la incursión de las finanzas en la tecnología, o viceversa, como un factor positivo. Por el otro, no hay que perder de vista que por muy veloz que sea el procesamiento de datos esto debe de tener un propósito y el principal problema del Big Data es el mismo que el de la productividad de nuestra economía, la diferencia entre calidad y cantidad. Los próximos Deep Blue seguirán siendo un espectáculo por ver si logran batir al próximo Gary Kaspárov pero de nuevo será el encuentro cara a cara el que marcará la diferencia porque es como las personas valoramos en última instancia. Esto último es fácil de entender por la necesidad de mirarnos a los ojos y firmar el contrato psicológico previo a cualquier relación comercial basado en la confianza. Decisiones conscientes En todas las facetas de la vida realizamos, consciente o inconscientemente, una valoración rápida de los pros y contras, de los posibles beneficios y las consecuencias que nos aporta hacer o dejar de hacer algo.

Y si no pasamos por este proceso no podemos tomar decisiones conscientes. Para ello necesitamos acceder a la información y entenderla. El papel del asesor financiero es ser esa cara y esos ojos que nos expliquen qué comisiones hay y en concepto de qué, que le transmita al inversor que sus intereses están alineados. La experiencia y los conocimientos se tornan clave en un sector en el que todo esto está pasando. El tiempo que todos los ahorradores no le pueden dedicar a gestionar su patrimonio es por lo que se pagará una tarifa a un profesional que lo haga en su lugar. Mirarse a los ojos, entender quién es quién y qué se espera. El asesor financiero no habla sólo de números o se ocupa de transacciones, el asesor financiero que busca el inversor de hoy en día conoce sus necesidades y se preocupa de cumplir con sus expectativas. Las relaciones personales cobrarán si cabe más importancia a medida que incrementemos el uso de las tecnologías en el sector financiero.