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08/09/2010

EL MANUAL DE BOLSA DICE QUE HAY QUE COMPRAR - Por Antonio F. López Lobo

Existe un viejo dicho en la bolsa que asegura que “hay que comprar cuando corra la sangre por las calles”

Existe un viejo dicho en la bolsa que asegura que “hay que comprar cuando corra la sangre por las calles”. En siglos pasados se refería a momentos de conflicto armado en los que sin duda los precios de los activos estarían por los suelos. Más recientemente, a finales del siglo XIX y principios del XX, la lucha obrera contra el capital también tenía cabida dentro de estos supuestos ya que en muchas ocasiones terminaba con derramamiento de sangre.

Actualmente, por fortuna hay que tomar la frase en sentido metafórico, aunque no quiero tampoco olvidarme de los desgraciados acontecimientos que tuvieron lugar en Grecia hace unos meses y que se saldaron con la pérdida de vidas humanas. Por “sangre en las calles” hoy podríamos entender las manifestaciones, las huelgas o amagos de las mismas y el descontento generalizado que se respira en el país tras la adopción de una serie de medidas impopulares, aunque necesarias. Y esta es la clave: la adopción de medidas impopulares por parte de los gobiernos, sean del color que sean y lo hagan convencidos de su necesidad u obligados por la acuciante situación, siempre ha sentado las bases de un crecimiento económico posterior que sin duda la bolsa sabrá reflejar y premiar. No podemos pedir a la gente que en estos momentos hable bien de la situación económica, pero la bolsa cotiza el futuro y ya está dando a entender que lo peor puede haber pasado. Hace poco más de un mes, nuestro Ibex 35 ha roto al alza una importante resistencia y ya no es descabellado pensar de nuevo en niveles situados entre los 11.500 y los 12.000 puntos. Además, existen datos y hechos objetivos que apoyan el comportamiento de las bolsas. El riesgo soberano de nuestro país se ha reducido notablemente en las últimas semanas gracias, en parte, a la publicación de los famosos “stress tests” de la banca. A pesar de las dudas que surgieron en torno a su transparencia y a la metodología utilizada, estas pruebas de solvencia realizadas a la banca europea son un punto de partida y sus resultados pueden ayudar a que nuestros bancos solucionen sus problemas de liquidez y el crédito comience a fluir hacia las pequeñas y medianas empresas, como paso previo a la recuperación del empleo. Si todavía tienen dudas, piensen que la rentabilidad por dividendo media ponderada del Ibex 35 se sitúa actualmente en el 5,6% (Ibex en 10.500), con un euribor a un año en el 1,40%. Por cierto, hace tres meses, en plena crisis de riesgo soberano, la rentabilidad por dividendo estimada del selectivo español estaba por encima del 7%; jamás dejen pasar una oportunidad así en futuras crisis dado que se trata de un factor que siempre ha puesto freno a los desplomes de las bolsas.

Por Antonio F. López Lobo