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29/09/2020

José Miguel Maté: “Inversiones para antes, durante y después de una crisis” (Diari de Tarragona)

Los datos macroeconómicos (crecimiento, inflación, paro, deuda) y microeconómicos (resultados empresariales, fusiones, quiebras, adquisiciones) resultan claves a la hora de anticipar los movimientos que se producen en los mercados.

José Miguel Maté: “Inversiones para antes, durante y después de una crisis” (Diari de Tarragona)

De este modo, cuando algunos de estos indicadores anticipan caída de la actividad económica, el movimiento natural pasa por reducir la exposición a bolsa y a renta fija privada de mayor riesgo , para refugiarse en liquidez, bonos de los estados y empresas consideradas más solventes.

Todos estos movimientos de entradas y salidas generan volatilidad, que llegan a los medios y las redes sociales en forma de noticias más o menos alarmistas, lo que genera a su vez la huida por parte de los inversores particulares, ante el miedo a perder parte de sus ahorros e inversiones.

En la actual crisis, igual que en 2008 y en anteriores por otros motivos, los “inversores expertos” vendieron de forma masiva acciones en todos los mercados financieros ante la más que previsible caída del PIB global por los efectos de la Covid 19. Pero ahora, antes de tomar cualquier decisión, hay que tener en cuenta que el origen de esta crisis, a diferencia de las anteriores, es sanitario y no viene derivado de una falta de liquidez.

En el mes de marzo, el desplome de los precios fue muy intenso, llegando a perder casi el 50% de su valor. Lo mismo sucedió con los bonos de las empresas, al tiempo que se compraban bonos de los países considerados “seguros” como EEUU, Alemania o Japón. Este tipo de bonos, junto con el oro, la plata y las divisas de algunos países como EEUU, Suiza o Japón, son los considerados “activos refugio”, que en esta crisis han funcionado a la perfección como tales.

En la situación actual, en la que los bancos centrales y los gobiernos de prácticamente todo el mundo han puesto en marcha planes de inyección de liquidez y estímulo sin precedentes, con unos tipos de interés en mínimos históricos que se están prolongando en el tiempo hasta casi naturalizarse, el dinero ha permitido una recuperación muy rápida de las bolsas mundiales de aquellos países y sectores con mejores perspectivas, mientras se mantiene alejado de aquellos que más dudas generan. Así, las bolsas de EEUU y Alemania han recuperado toda la caída, algunos de los sectores mencionados han superado máximos históricos, mientras que otros, como España, pierde todavía un 25% en lo que va de año.

En este escenario, el inversor particular, incapaz de seguir “al minuto” los datos y noticias relacionadas con los mercados financieros, debería ponerse en manos de asesores profesionales cualificados para analizar sus objetivos y su horizonte de inversión y diseñar una estrategia de inversión acorde a los mismos, lo que evitará que se deje llevar por las emociones y los miedos. Lo que en el argot denominamos “correr detrás del mercado”, que genera movimientos y costes operativos en los momentos menos adecuados.

Más allá de las circunstancias actuales y de la magnitud y duración de esta crisis, la diversificación geográfica y sectorial es una de las principales recomendaciones a la hora de invertir, de ahí que los fondos de inversión se consoliden como una magnifica opción de inversión por su diversificación también para los patrimonios modestos, su gestión profesional, los bajos costes operativos y la mejor fiscalidad, que facilita cambiar de un fondo a otro sin coste adicional cuando sea aconsejable modificar la exposición al riesgo de nuestra cartera.

José Miguel Maté
Vicepresidente de EFPA España

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