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29/03/2019

Juan A. Belmonte participa en el suplemento de “Banca Privada”: “La educación financiera, una responsabilidad de los asesores”

La educación es el pilar básico para la correcta relación entre las personas. El respeto es la mejor carta de presentación con la que contamos los seres humanos y siempre debemos aprovechar este valor. Además, la educación se puede aplicar a todas las facetas de nuestra vida, incluido nuestro entorno laboral. En el entorno financiero, el fomento de la educación nos puede permitir mejorar la relación con el cliente con el objetivo de perfeccionar los servicios ofrecidos.

Juan A. Belmonte participa en el suplemento de “Banca Privada”: “La educación financiera, una responsabilidad de los asesores”
La industria financiera debe contar con personas que tengan esa conciencia para seguir promoviendo la cultura financiera entre los ciudadanos. Para que cuenten con unos conocimientos básicos que les permitan llevar a cabo una buena gestión de sus finanzas personales. No hace falta ni recordar episodios del pasado provocados por la falta de responsabilidad de unos y de cultura financiera de otros.

Por supuesto, en materia de educación financiera, los organismos y actores económicos juegan un papel imprescindible y todavía queda mucho por hacer. Entre otros puntos, falta que tomen más conciencia en este tema y que adquieran un mayor compromiso.

En primer lugar, hay que dejar claro que la finalidad de incentivar la educación financiera no es que los usuarios se conviertan en expertos en finanzas. Sin embargo, sí que es básico facilitar a los ciudadanos las herramientas adecuadas para que puedan conocer la mejor forma de actuar a la hora de salvaguardar su economía y conseguir una mayor rentabilidad. La clave es que los usuarios sean conscientes de cuándo deben contar con los servicios de un asesor financiero cualificado, sobre todo en el momento de invertir en determinados productos complejos o tomar otras decisiones económicas de mayor relevancia.

Actualmente, se debería potenciar la formación de los asesores para que se favorezca el conocimiento de la planificación financiera personal básica, los principios de la inversión o las Finanzas Socialmente Responsables. El sistema financiero, y todos los actores con alguna responsabilidad dentro del mismo, tenemos que trabajar con responsabilidad con el objetivo de no volver a repetir los mismos errores que se cometían en el pasado, derivados de algunas prácticas no muy recomendables y, en algunos casos, que sobrepasaban los límites de la ética profesional. Está claro que la  regulación comunitaria MiFID II, instaurada hace más de un año, ha fijado una línea que separa el antes y el después en el sector financiero. Esta legislación ha sido la punta de lanza para que el cambio en el marco regulatorio se hiciese palpable y ha supuesto una vuelta de tuerca bajo las premisas de seguridad, eficacia y transparencia, siempre en aras de la protección del inversor.

 
Por ello, y dado que las finanzas forman parte de la vida diaria de las personas, hay que fomentar la responsabilidad de los asesores financieros. Además, es el momento de tomar conciencia y apostar por inculcar la cultura del ahorro, el manejo del capital y valores como la prudencia, la responsabilidad y el esfuerzo.

En esta línea, desde EFPA España estamos desarrollando un ambicioso programa de Educación Financiera, que cumple con la normativa en vigor del Código de Buenas Prácticas en este ámbito que estableció CNMV y Banco de España. Un programa gratuito, voluntario y de voluntariado que, sin duda, es un referente a nivel nacional y que debemos seguir extendiendo a todos los colectivos y asociaciones posibles. Por propia experiencia, los asesores financieros que actúan de voluntarios se muestran encantados con la experiencia, lo que pone de manifiesto que, con las herramientas necesarias, los profesionales pueden jugar un papel fundamental en la mejora del nivel de cultura financiera de sus clientes.

Por número y por envergadura, los proyectos que se están desarrollando en España, con el apoyo del ámbito público y del privado, nos indican que estamos por el buen camino. Ahora solo falta mayor implicación de todas las partes afectadas y la definitiva concienciación, por parte de los propios profesionales, de que podemos ser muy útiles para lograr ese ambicioso objetivo. La educación financiera lo merece.

Juan Antonio Belmonte
Delegado Territorial del Comité de Servicios a Asociados (CSA), EFPA España (Murcia)