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22/01/2019

Andrés Escardó colabora en el mensual de Banca Privada: “El arte también como inversión”

La diversificación de carteras es una de las principales preocupaciones de los inversores de cara a maximizar la rentabilidad y minimizar la volatilidad; de un tiempo a esta parte, el arte viene cobrando fuerza como una oportunidad de inversión: un 97% de los compradores de arte confiesa que su primera motivación de compra es por un aspecto puramente emocional, mientras un 49% menciona estar impulsados por el rendimiento puro de la inversión.

Andrés Escardó colabora en el mensual de Banca Privada: “El arte también como inversión”

 


La inversión en arte ha aumentado en los últimos años al contemplarse como un activo más

Este último porcentaje ha aumentado notoriamente en los últimos años. La globalización, el desarrollo de las comunicaciones y el crecimiento de la economía internacional han sumado nuevos compradores potenciales en mercados tan alejados como Asia y América Latina, cuando hasta hace pocas décadas la compra de arte se reservaba solo a una élite en Estados Unidos y Europa.
 
El crecimiento de la industria de los museos también juega un papel crucial. Con la inauguración de más de 700 nuevos cada año, se han convertido en una realidad del mercado del siglo XXI. Pero es internet la que le ha agregado profundidad y liquidez al mercado. Más de un 95% de las compras se hacen hoy por ese medio y un 20% de esas compras lo hacen menores de 30 años.
 

En este artículo se analizan algunos de los riesgos que se asumen a la hora de comprar objetos de arte como inversión con las respectivas consecuencias para el rendimiento financiero.
 
Existe consenso en que el principal determinante del valor de una obra es su calidad. Sin embargo, hay otros factores que también influirán en la valorización que luego se trate de obtener:  las características propias de la obra - como ser su tamaño, su técnica, si está firmada y autentificada - o el período del autor al que corresponda. Por otro lado, influyen las características y trayectoria del autor. Esto es: el reconocimiento que tenga, las exposiciones que haya hecho, si se ha publicado algún libro sobre él y la opinión de los críticos, quienes tienen una preponderancia en las pautas de hacia dónde se dirige el arte.
 
El mercado es un mercado muy especial pues no se rige por las leyes de los mercados competitivos. La transparencia es escasa y la información es imperfecta. Los participantes en líneas generales no están bien informados sobre aspectos como la calidad del producto, el  valor de su reventa  y, sobre todo, el precio. Los costos de información son entonces altos, así como los de transacción.
 
Cuando se invierte en arte, es fundamental conocer la procedencia de la obra, ya que hay muchas falsificaciones y obras robadas. Adquirir la obra en subastas o galería brindará un valor adicional, principalmente como antecedente de su procedencia. Siempre al adquirir una obra hay que exigir el certificado de autenticidad, ya sea para artistas consagrados como para nuevos talentos.
 
La liquidez es otro de los principales aspectos a valorar a la hora de adquirir una obra. Un activo que puede ser inmediatamente convertido en dinero es más atractivo que uno que no puede venderse rápidamente. Tiempo atrás, la mayoría de los compradores de arte no le daban importancia a la posibilidad de reventa y un objeto podía mantenerse con el mismo propietario por más de 40 años. Hoy, es más común que una obra reaparezca en el mercado de entre 5 a 7 años.
 
Invertir en arte incluye muchos ingredientes que los demás productos de inversión quizás no tengan. Por ello, la recomendación es que siempre se busque la guía y el consejo de los especialistas en este mercado.
 
Andres Escardó
Asociado a EFPA España
 

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