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16/09/2020

Josep Soler: “El sector bancario tiene su autonomía empresarial muy limitada”

El consejero de EFPA Europa y delegado ejecutivo de EFPA España ha publicado un artículo en la revista Inversión donde analiza las necesidades y requerimientos de la inminente fusión entre las entidades CaixaBank y Bankia.

Josep Soler: “El sector bancario tiene su autonomía empresarial muy limitada”
Josep Soler, consejero de EFPA Europa y delegado ejecutivo de EFPA España, ha firmado un artículo en la revista Inversión en el que analiza el impacto de la fusión entre CaixaBank y Bankia en el sector bancario. Soler explica que “el sector bancario tiene su autonomía empresarial muy limitada. Una regulación asfixiante le sitúa a lo que diga el supervisor máximo, el Banco Central Europeo. Sin defensas suficientes, la política monetaria de tipos negativos los pone sobre las cuerdas, es decir, con bajísima rentabilidad, lo que los hunde en bolsa y con ello les restringe su capacidad de capitalización que no salga de resultados. La integración transnacional hubiera tenido mayores ventajas pero parece que todavía no se ha dado el pistoletazo de salida de este tipo de fusiones”.

Por otro lado, Soler destaca que “las probabilidades de recuperar algo del rescate de Bankia aumentan en un proyecto más sólido en el que la presencia pública queda afortunadamente diluida".

Por otro lado, respecto al proceso de asesoramiento personalizado, el delegado ejecutivo de EFPA España señala que “quizás serían los clientes los únicos con alguna base para preocuparse. Esta fusión, como las siguientes que llegarán, van a reducir la competencia, pero debería aceptarse si lo que queremos es trabajar con entidades que minimicen los riesgos de solvencia. Habrá que evitar, -misión del regulador-, que se estandarice todavía más el servicio y se pierda la esperanza de un asesoramiento financiero personalizado para caer en manos de algoritmos y robots”.

Josep Soler también hace referencia a otras voces anecdóticas que se oyen en Cataluña sobre la pérdida de «catalanidad» de la entidad resultante sin entender que el negocio del nuevo banco no cambia pues es el agregado del de las entidades que se fusionan, y la sede social ya se había perdido en Caixabank hace tres años. Si acaso, deberían entender que la sede operativa en Barcelona lo será de una entidad mayor y con más futuro, suficiente para recibir la fusión con entusiasmo vigilante también desde ese lado.

Leer en la revista Inversión.