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05/12/2018

MiFID II cambiará la industria de un modelo de venta a otro basado en el servicio (Encuentro Expansión, 04/12)

Tras la reciente aprobación vía Real Decreto de la Ley del Mercado de Valores, la llegada de MiFID II a España es ya un hecho a pesar de que falta todavía por trasponer partes de esta Directiva (principalmente, el contenido más reglamentista del texto).

MiFID II cambiará la industria de un modelo de venta a otro basado en el servicio (Encuentro Expansión, 04/12)
En esta coyuntura, muchas gestoras están implementando medidas “para adecuar la importancia de la banca privada al nuevo contexto de la gestión patrimonios que tiene al cliente como eje central del negocio”, como ha asegurado Josep Soler, consejero de EFPA Europea y delegado ejecutivo de EFPA España, en el encuentro de Banca privada y Gestión de Patrimonios organizado por Expansión.
 
El evento ha contado con especialistas en la industria del asesoramiento financiero. Entre otras conclusiones, mayoritariamente han coincidido en que el sector vivirá cambios muy importantes en los próximos años, en los que la transparencia, el valor añadido de los profesionales y la sensibilidad hacia la comprensión de las necesidades de los clientes serán cuestiones clave.
 
“La nueva regulación permitirá al usuario tener a su disposición más información, de un modo más transparente y, con ello, lograr un conocimiento mayor sobre el control del riesgo”, ha señalado Alicia Yagüe, directora de legal y cumplimiento normativo de A&G Banca Privada.

De acuerdo a la estrategia diseñada por esta entidad, en el medio plazo creen que se va a desarrollar un nuevo perfil tipo de cliente, más exigente, menos fiel a las gestoras y que demande una planificación financiera acorde con sus objetivos. “A pesar de la inversión que todo ello supondrá para la industria, la extensión de los canales electrónicos permitirá ajustar mejor nuestros costes, tener un contacto más cercano con los usuarios y, con ello, fidelizarlos más a largo plazo”, ha afirmado.
 
Menos optimista se ha mostrado Carlos García Ciriza, presidente de la patronal Aseafi, que representa a las empresas de asesoramiento financiero. En su opinión, la trasposición de MiFID II “ha supuesto una oportunidad perdida para normalizar el sector en España”, ya que ha limitado mucho la posibilidad a la mayoría de las EAFIs de declararse independientes. “Se ha hecho una distinción muy absurda, que no permite a las independientes cobrar rebates, lo que dificultará su actividad por la minoración de ingresos”, ha sentenciado. Esta nueva norma “insuficiente” provocará, en su opinión, una “avalancha de entidades que ofrecerán productos muy baratos, lo que derivará en un paradigma nuevo porque nadie sabe cómo se van a comportar los clientes”.

 

Hacia un mejor diálogo entre cliente y asesor

 
Precisamente, David Espeja, director de la Unidad de Banca Privada de Banca March, ha reconocido que ellos no tuvieron ninguna duda desde el principio en que se declararían no independientes, “sobre todo porque tenemos producto propio que cumple la esencia del banco, que es la co-inversión”. Desde su entidad, la llegada de la nueva ley ha servido “para profesionalizar y acreditar aún más a nuestros equipos”, lo que les ha permitido concentrarse en “seguir haciendo lo mismo de siempre pero de una manera más ordenada, protegiendo al inversor de cualquier posible conflicto de interés así como siendo transparentes en tema de costes”. Espeja ha reconocido que el modelo que vislumbran para la industria en el medio plazo es el de comisiones explícitas, “que los clientes tendrán que aceptar, lo que servirá para que no se produzcan efectos negativos en los márgenes de las gestoras”.
 
Es en la cuestión de la educación financiera donde Fernando Zunzunegui, coordinador de regulación de EFPA España, ha querido incidir en su intervención, asegurando que, de este modo, “se logrará un mayor diálogo entre clientes y asesores, lo que mejorará los ratios de confianza del sector en la sociedad”. Zunzunegui ha subrayado, además, la posibilidad que prevé la ley “para que un asesor pueda funcionar al margen del sistema de valores y de los bancos, a los que podrán trasladar órdenes”. De este modo, según su criterio, el regulador quiere extender el asesoramiento a más capas de la población y lograr una mayor operatividad de los asesores más pequeños. También ha señalado el rol tan relevante que se dará a partir de ahora a la orientación financiera (financial guidance), que se situará “entre el asesoramiento y la educación financiera, sin entrar en colisión con la labor de los profesionales del sector”.

Zunzunegui ha explicado que “actualmente nos encontramos ante una revolución tecnológica, pero a pesar de la digitalización, siempre habrá un ser humano con una formación cualificada detrás de cada proceso, que será el responsable de asesorar”. El experto realizó una valoración positiva de la aplicación de MiFID II, destacando que esta normativa comunitaria “refuerza la transparencia, potencia la formación de los empleados y la educación financiera de los clientes”.
El coordinador de regulación de EFPA España recalcó que “España se encuentra en una situación media, en cuanto a la aplicación de MiFID II, por lo que deberíamos reforzar los procesos de regulación para acercarnos más a los países donde se exige un mayor nivel de asesoramiento global”.
 


Nuevas relaciones entre inversores y asesores

 
Transparencia en los costes, un mayor diálogo para establecer una planificación financiera en el largo plazo y recoger las preferencias cada vez más crecientes de los clientes hacia las inversiones sostenibles y la gestión alternativa, todo ello en un entorno de mercado sumido en la volatilidad y el sentimiento de final de ciclo. Estas parecen ser las cuestiones clave que los expertos identifican en cuanto a la nueva relación entre inversor y asesor financiero, que la reciente trasposición de MiFID II ha contribuido decisivamente a acelerar para sentar las bases de futuro de la industria. De todo ello se ha hablado en una jornada organizada por el diario Expansión sobre Banca Privada y Gestión de Patrimonios, y que ha contado con la colaboración de Aseafi, EFPA España y el Instituto de Estudios Bursátiles.
 
“Todo lo relacionado con la ESG está en ascenso en las peticiones de los clientes, aunque demandan retornos equivalentes a lo que se obtiene en otras estrategias de inversión más tradicionales”, ha señalado Jaime Medem, director de inversiones de Mirabaud & CIE. En una coyuntura marcada por un descenso en la rentabilidad de la renta fija y la volatilidad de los mercados de acciones, las entidades han tenido que adaptarse tanto en productos como gestión. Una situación que está provocando, según Medem, profundos cambios en la industria financiera. “Se buscan gestores que apuesten por inversiones concentradas a lo largo del tiempo, mientras que valoramos más conocer los sectores y la trazabilidad de los valores y mercados”, ha asegurado.
 
Un entorno que, para Almudena Mendaza, directora de venta Iberia de Natixis IM, sirve para elevar todavía más la labor de los expertos de la gestión activa que sepan “conjugar a unos inversores más cautelosos y conservadores pero que tienen las mismas expectativas de ganancias que hace unos años”. En su opinión, es clave establecer un canal cercano y de confianza entre cliente y gestora para alinear sus intereses personales con sus inversiones. “El punto más relevante este año ha sido la descorrelación entre las carteras y el comportamiento de los activos, por lo que, en un marco de mayor protección al consumidor, hay que buscar oportunidades fuera de las estrategias tradicionales”, ha afirmado. Para la entidad a la que representa, las inversiones alternativas pueden ser una buena opción, “siempre que tengan una estrategia consistente a largo plazo”.
 
Una tarea nada sencilla de conseguir, como ha reconocido Ricardo Comín, director-relationship Management Iberia & Latam de Vontobel AM, ya que la volatilidad y el mal comportamiento de los bonos han llenado de dudas a muchos especialistas. “Con un mercado así, en el que la situación ha cambiado tan drásticamente, valoramos la cautela a través de carteras más concentradas”, ha sentenciado. Sus mayores apuestas para 2019 serán las empresas que tengan poco pasivo, que no vayan a ser afectadas por cambios regulatorios y que generen flujos de caja relevantes, principalmente en sectores tecnológicos o relacionados con la inversión sostenible según criterios ISR.
 

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