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25/09/2018

Artículo firmado por Carlos Tusquets en el Diari de Tarragona: “Lecciones de Lehman Brothers”

Durante los últimos días, con motivo del décimo aniversario, se está hablando mucho de la caída del banco estadounidense Lehman Brothers, que supuso la mayor quiebra de una entidad norteamericana y el origen, al menos a nivel mediático, de la que se convertiría en la mayor crisis económica a nivel mundial desde el crack del 29.

Artículo firmado por Carlos Tusquets en el Diari de Tarragona: “Lecciones de Lehman Brothers”
 
La efeméride ha hecho que volvamos a rememorar las imágenes de los empleados de Lehman Brothers abandonando la sede de uno de los mayores bancos del mundo, con sus pertenencias apiladas en cajas de cartón.

Unos años antes, y como verdadero origen de la crisis que se desencadenó después, se generalizó la concesión de las llamadas hipotecas subprime a ahorradores sin suficientes certezas sobre su capacidad de devolverlas.
 

Además, estos créditos se empaquetaron y se vendieron por todo el mundo con la garantía de las agencias de calificación de riesgos.

La historia, a grandes rasgos, la conocemos todos pero, diez años después, sí que es un buen momento para echar la vista atrás y pararnos un minuto a analizar algunas lecciones que nos ha dejado la caída de Lehman, para comprobar qué ha cambiado en el sector financiero, si los ahorradores particulares están ahora más protegidos y cuáles son los nuevos riesgos a los que nos enfrentamos.

En términos generales, la industria financiera ha experimentado una mejora, al menos en lo que se refiere a la adopción de nuevos procedimientos para evitar riesgos.

La última década ha servido para avanzar en términos de regulación, exigiendo más capital y mayor transparencia a las entidades, poniendo en valor algunos mecanismos como los test de estrés como elementos de control para alertar ante situaciones de riesgo, que pudiesen  llevar a episodios similares  al de Lehman Brothers.   

Hoy, esos requisitos de capital se han endurecido, como también ha ocurrido con la supervisión de las entidades, tanto en EE UU como en Europa, y con la creación del Mecanismo Único de Supervisión, que pone el foco en la solvencia, pero también en la vigilancia de la liquidez, para afrontar situaciones de pánico.
 
 
Para los ahorradores a nivel particular, una de las grandes lecciones que nos dejó Lehman es que, a la hora de contratar un producto financiero, hay que tener en cuenta siempre a dos máximas irrenunciables:

 

Nunca debemos contratar algo que no entendemos y siempre debemos asegurarnos que nos asesora un profesional plenamente cualificado.


Además, la crisis que generó Lehman ha permitido desterrar algunos mantras que hasta ese momento se daban por buenos. Un buen ejemplo, muy instalado en la cultura financiera de nuestro país, era el de que el precio de la vivienda nunca baja o que alquilar era sinónimo de tirar el dinero.

Ahora, los ahorradores están mucho más concienciados de que lo importante es  someterse a un análisis personal, para que las opciones de inversión sean administradas según el perfil, intereses y horizonte temporal.

Lehman Brothers -y todo lo que sobrevino después- abrió un nuevo escenario. Los ciudadanos tomaron conciencia de la importancia de conocer o entender algunos conceptos económicos básicos de los que antes no habían oído hablar... Acuérdense de las portadas diarias en prensa hablando sobre la prima de riesgo.

Al menos, la crisis financiera provocó que la importancia de fomentar la educación financiera se instalara en el debate público.

Mirando al futuro, existen otros nuevos retos para el sector financiero que le obligarán a mantenerse en estado de máxima atención y adaptarse para afrontarlos . A saber, el creciente papel de la banca en la sombra, la aparición de nuevos actores del entorno tecnológico y nuevas desafíos en materia de seguridad, la irrupción de la tecnología blockchain…

Es fundamental no bajar la guardia, pero diez años después creo que no resulta pretencioso ni aventurado concluir que el sector financiero está hoy más preparado, mejor regulado y que el ahorrador está mucho más protegido. 


Carlos Tusquets
Presidente de EFPA España


 
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