Noticias de asesoramiento financiero

18/04/2018

Artículo por Francisco Marín en GR€F: “Las certificaciones, algo más que una normativa”

El año 2018 será un tiempo de cambios sustanciales para el sector del asesoramiento financiero en España. Un año decisivo ante la entrada en vigor de MiFID II, una regulación a nivel comunitario que nació con una misión ambiciosa: asegurar una mejor protección del cliente, abogando por una filosofía de transparencia absoluta en el servicio de asesoramiento, y mayor eficiencia en los mercados.

Artículo por Francisco Marín en GR€F: “Las certificaciones, algo más que una normativa”
Es este un objetivo tan ambicioso como necesario, que debe contar con un catalizador muy claro para llegar a buen término: la cualificación de los profesionales.

Y es que los profesionales del asesoramiento, con una preparación adecuada, tienen que ser los auténticos protagonistas de este nuevo impulso al sector, que nos debe servir para situar a España al mismo o superior nivel que el resto de países de nuestro entorno en el ámbito del asesoramiento y la planificación financiera.

Hablamos de formación en sentido amplio. Lo que, en primer lugar, implica contar con una base sólida de conocimientos, que necesariamente tendrá que venir acompañada por el seguimiento de formación continua, con una exigencia de alto nivel en cuanto a los conocimientos y la experiencia para todos los profesionales que se vaya a sentar con un cliente para darle información sobre productos financieros o para ofrecer consejos de asesoramiento.

En este punto, las certificaciones profesionales externas, libres de conflictos de interés, se sitúan como el catalizador adecuado para corroborar esas premisas formativas y validar los conocimientos técnicos y de mercados adecuados, el compromiso ético para con el cliente y la actualización constante. No hay que olvidar que, en un mercado expuesto a continuos vaivenes, y con el lanzamiento de nuevos productos cada día, esa formación continua se presenta como indispensable.

En todo este proceso de adopción de la nueva normativa, la CNMV ha dado por válido el modelo utilizado por EFPA a lo largo de todos estos años. Un modelo fundamentado en la actualización constante de contenidos y el firme compromiso ético, dos pilares irrenunciables para ofrecer el mejor servicio a un cliente. A este punto hemos llegado en una situación ventajosa, con la experiencia de casi 20 años certificando profesionales bajo esos preceptos. La CNMV incluyó nuestra certificación EIA (EFPA European Investment AssistantTM) como válida para capacitar a todos los profesionales que desarrollen labores de provisión de información a clientes, mientras que las certificaciones EIP (European Investment PractitionerTM), EFA (European Financial AdvisorTM) y EFP (European Financial PlannerTM) también se han incluido dentro del listado de cualificaciones válidas para aquellos profesionales que ofrezcan servicios de asesoramiento a clientes.

De este modo hemos logrado cerrar 2017 con más de 25.000 profesionales asociados certificados en España, que supone un crecimiento de más del 85% respecto al año anterior, y que consolida a EFPA como la asociación más numerosa del sector en todo el continente europeo.  

El sector financiero tiene por delante un objetivo ambicioso, aunque creo que los diferentes players afectados se han comprometido a aprovechar la oportunidad que se nos brinda. En la Guía Técnica publicada por la CNMV, siguiendo las directrices del regulador europeo ESMA, quedó clara la apuesta del organismo nacional por el compromiso con la formación exigente y continuada de los profesionales del asesoramiento, que debe ir de la mano de las entidades, que se configuran como las principales responsables de asegurar esa formación adecuada de sus plantillas.

MiFID II debe ser la herramienta adecuada para que se genere una nueva relación entre entidades, profesionales y clientes, donde prevalezca una absoluta confianza y transparencia. Y las certificaciones profesionales, más que un simple salvoconducto para cumplir con la normativa como si se tratara de un mero trámite, se convertirán en el pasaporte para alcanzar el éxito, lo que redundará en una mejor reputación general del sector financiero, y una mayor confianza del cliente, que se verá más protegido, y con la confianza necesaria para mantener su patrimonio a buen recaudo y alcanzar rentabilidades cuando la situación del mercado lo permita.